La izquierda exige que se retiren los embutidos con cerdo para 'no ofender' a los musulmanes

“Habrá, coca, longaniza y chocolate para todo el mundo”, rezaba el lema de la verbena de Sant Joan del Ayuntamiento de Ripoll, en Barcelona cumpliendo con la tradición autóctona y catalana. Fue un retorno a las viejas costumbres del lugar, después de que Silvia Orriols (Aliança Catalana) la nueva alcaldesa, recuperara una tradición perdida y denostada por los gobiernos de izquierdas.

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El problema llegó cuando las formaciones independentistas y de extrema izquierda propusieron eliminar cualquier alimento con o derivado del cerdo de las fiestas por "respeto a los vecinos musulmanes", una decsión que derivó en una fuerte polémica en las redes sociales, con más acusaciones de "islamofobia" hacia el Consistorio de Ripoll.

Ya sabemos como son los progres: muy tolerantes y democráticos mientras pienses como ellos. 

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Ahora, los dos concejales de la CUP y ERC amenazan ahora con formar un "cordón sanitario" contra Orriols, líder muy crítica y firme contra la inmigración descontrolada. La líder de Aliança Catalana ha prometido recuperar la seguridad ciudadana en Ripoll, una localidad catalana con unos índices de inmigranción totalmente desorbitados.

La izquierda considera una "ofensa" para los musulmanes que en las fiestas de Cataluña se sirva cerdo, porque a ellos no les gusta.

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Si viven en nuestro país, que se adapten. Por una simple cuestión de respeto y sentido común. Son nuestras costumbres y hay que respetarlas.

Podemos y la matanza de corderos musulmana: 'Son sus costumbres y hay que respetarlas'