Un niño patriota saluda brazo alzado el Himno de España en la Final de Copa

nino brazo alzado 

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Quién les iba a decir a los cuatro pajilleros indepes, que cada temporada montan el numerito silbando el Himno de su país en la Final de Copa, que un niño les iba a quitar todo el protagonismo de su momento más esperado. Su minuto de gloria. El día de su goce y disfrute, al garete. Nadie hablará de ellos mañana.

Los jugadores de Barcelona y Valencia formaban sobre el césped del Benito Villamarín de Sevilla antes de empezar a disputar el partido, listos para escuchar las estrofas del Himno de España.

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Y fue entonces, con el travelling de la cámara, y cuando comenzaban a resonar los primeros pitos desde el lado indepe en el estadio, cuando un chaval, tan joven como atrevido, levantó el brazo derecho para saludar con respeto marcial las gloriosas notas de la enseña nacional. A la vieja usanza.

Como era de esperar, la progresía mediática implosionó con el momento (y lo que le queda), vomitando sus bilis a dispersión en redes sociales y empezando a teorizar sobre el auge del fascismo, el franquismo y la extrema derecha en España. Los mismos que levantan el puño y cantan ‘La Internacional’, banda sonora de 100 millones de muertos, al final de cada mitin. Los chicos del gulag de Siberia o las Checas de Madrid.

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Pero recuerda:el opresor y el machista, eres tú. Y el facha, el niño de Sevilla. Honor y gloria a los valientes.