Petit dice que la mujer de Bakero 'le tiraba la caña' cuando estuvo en Barcelona

Pocos futbolistas toman la decisión de explicar sus intimidades como lo hace en su biografía Emmanuel Petit, publicada en Francia cuatro años después de su retirada. Como si se tratara de una estrella del rock, el ex campeón del mundo rememora años de sexo, drogas y... fútbol.
Recuerda largas juergas con el portero Fabien Barthez y su novia, la modelo Linda Evangelista. También cómo hizo el amor sobre la mesa de billar de un hotel y a la mañana siguiente le mostraron la filmación de las cámaras, o cómo huyó de una fiesta en un yate de magnates árabes porque determinadas escenas superaban sus cotas morales.
A lo que dedica un capítulo sin desperdicio en 'A Flor de piel' es a su paso por el Barcelona, donde coincidió, entre otros, con el hoy entrenador, Pep Guardiola. Era el Barça del 'postnuñismo', bajo la presidencia de Joan Gaspart y con Serra Ferrer, conocido como el Generalísimo por los empleados del Camp Nou, en el banquillo.
El club de los líos, las fichas disparatadas, las comisiones nunca descubiertas y la gestión más desastrosa que ha vivido la entidad en su centenaria historia.
Petit empieza por decir que el único error de su vida fue dejar el Arsenal por el Barcelona. Cuenta que Gaspart aceptó pagarle el doble de lo que cobraba en Londres, pero que al llegar estuvo a punto de romper el acuerdo porque le parecieron "vendedores de alfombras que le querían engañar". Hasta las cuatro de la mañana estuvieron discutiendo.
Asegura el francés que, al entrar en el vestuario por primera vez, casi nadie le saludó. "Ví que había tres clanes: catalanes, holandeses y los demás". Define a Serra Ferrer como un "payaso incompetente" y dice que el técnico mallorquín no le conocía de nada y llegó a preguntarle "cuál era su posición en el campo".
Recuerda, además, que estuvo a punto de llegar a las manos con José Mari Bakero, entonces ayudante del entrenador, un jugador al que califica como uno de sus antiguos ídolos.
En una entrevista en la televisión francesa, el centrocampista, que sólo estuvo una temporada en el Camp Nou, rememora uno de los episodios más surrealistas de su estancia en Barcelona.
Durante un partido de entrenamiento entre titulares y suplentes, Petit, que jugaba con los suplentes, explica que, cuando ya perdían 3 a 0, evitó bajo los palos un gol de Patrick Kluivert.
Bakero paró el encuentro y se puso a gritarle cada vez más cerca. El francés, que recuerda que "hacía dos como él", no entendía nada. "Si acabo de evitar un gol". El excapitán del Dream Team le recriminó de malos modos que hubiera parado la pelota. "¡Qué haces! Tenemos que darles confianza para el partido. Si ves que va a marcar no lo pares".
Petit le dijo que mejor jugase él. Se quitó la camiseta y se marchó del entrenamiento, y acabó pagando su frustración "a puñetazos con el garaje de su casa".
Sin embargo, para el campeón del mundo galo había una razón que iba mucho más allá de los terrenos de juego: "La mujer de Bakero, que era muy guapa, me hacía ojitos. Pero yo ya no quería más problemas"...
Surrealismo puro para acabar de reventar una época para olvidar.












