Un musulmán ataca y escupe a una mujer española por ir con pantalones cortos: '¡Puta, cerda!'

Hace unos días, MEDITERRÁNEO DIGITAL publicó la agresión de un hombre marroquí a una mujer y sus tres hijas, a las que apuñaló en plena calle por llevar pantalones cortos. Esta vez, ha ocurrido en nuestro país. Un inmigrante musulmán insultó y escupió a una chica en Murcia por ir vestida con unos shorts.
Un marroquí apuñala a una mujer y a sus tres hijas porque llevaban pantalones cortos 'y es de puta' https://t.co/roKHOv9CpQ
— MEDITERRÁNEO DIGITAL (@MediterraneoDGT) 19 de julio de 2018
Así lo narró ella misma en las redes sociales, donde lamenta que la Policía no hiciera un esfuerzo mayor para encontrar al responsable, que había sido grabado por una cámara de seguridad de una gasolinera.
La agresión se produjo a las diez de la mañana del 24 de julio. Mika volvía a casa tras pasar el reconocimiento médico del trabajo. A punto de pasar por una gasolinera, empezó a escuchar gritos: "¡Puta, cerda, hija de puta, asquerosa!". Los insultos se oían cada vez más cerca, y al girarse vio a dos chicos andando y a un hombre en bicicleta.
Me mira fijamente mientras sigue soltando todo eso, una y otra vez, a lo que le digo “¿qué estás hablando?” Me contesta con más insultos, se baja de la bici, se acerca y me escupe. Yo, que ya estaba en un estado de nervios importante, le digo temblando “¿pero qué te he hecho yo?”
— Mika | Mamá también aprende (@MamaAprende) 1 de agosto de 2018
Mientras miro para atrás a los dos chicos, esperando inútilmente a que me quisieran ayudar. Se miran el uno al otro, me miran a mí, y continúan hablando entre ellos.
— Mika | Mamá también aprende (@MamaAprende) 1 de agosto de 2018
A todo esto, el sujeto de la bicicleta me contesta a la pregunta anterior “se te ve casi el culo, tengo todo el derecha a insultarte” a lo cual sigue una retahíla de palabrotas, entre ellas, amenaza con partirme. Habla cada vez con más rabia. Es como que si se retroalimentase.
— Mika | Mamá también aprende (@MamaAprende) 1 de agosto de 2018
Yo, que ya estaba llorando, le digo que voy a llamar a la policía, a lo que se descojona en mi cara y me dice “cuando ellos quieran venir, yo ya estoy en mi casa”, acto seguido me escupe una segunda vez y se va en su bicicleta, gritando, cómo no “puta, cerda, zorra, blablablá”
— Mika | Mamá también aprende (@MamaAprende) 1 de agosto de 2018
Con un ataque de ansiedad, llama a la policía y da una descripción detallada del hombre. Vuelve a casa llorando, y no puede calmarse. Al salir su marido del trabajo, van a denunciar los hechos a comisaría. Allí el agente es "amable" y le aconseja comprar un spary de pimienta. Le preguntan si es capaz de identificar al agresor y responde afirmativamente. Con la denuncia puesta, se va a la gasolinera frente a la que pasó para ver si tienen las cámaras y avisar de que la policía se pasaría a revisarlas.
La mujer de la gasolinera me dice que las grabaciones duran 2-3 días, que hablaría con su jefe para intentar separar ese tramo de hora, pero que depende de él, que no me puede prometer nada.
— Mika | Mamá también aprende (@MamaAprende) 1 de agosto de 2018
La policía no va al día siguiente, así que ella se acerca a comisaría para decirles que el tiempo de grabación es limitado, que por favor no pierdan la única prueba que tiene. Le piden llamar la mañana siguiente, la que hace tres días, y hablar con el funcionario que lleva su caso. Así lo hace. Pero la mujer que atiende el teléfono le habla francamente.
Me comenta que el policía que lleva el caso ESTÁ DE VACACIONES, que hasta que no vuelva no se pone manos a la obra. Le digo agobiada que las grabaciones se borrarán ya, a lo que me dice que eso da igual, que total, un caso de vejaciones, conforme llega al juzgado se archiva.
— Mika | Mamá también aprende (@MamaAprende) 1 de agosto de 2018
Le dice que ni leen el atestado, y ella vuelve a contar su caso, mostrando su incredulidad al ver que amenazar, escupir e insultar no es un delito.
Es lo que hay, me dice. Que cuando me pegue entonces ya se podrán movilizar. ¿CUÁNDO ME PEGUE? ¿Hay que esperar a vuelva a pasar? Le digo que alucino con sus palabras y cuelgo llorando.
— Mika | Mamá también aprende (@MamaAprende) 1 de agosto de 2018
Ahora ella siente miedo, y se ve incapaz de seguir su rutina con normalidad sin pensar en ese suceso.
No puedo estar tranquila cuando paso todos los días por esa gasolinera para ir al trabajo, andando y sola. Cuando me dicen que hasta que no me peguen no pueden hacer nada.
— Mika | Mamá también aprende (@MamaAprende) 1 de agosto de 2018
Así es como iba vestida. Sin hacer daño ni molestar a nadie. pic.twitter.com/tmwQHsz0gV
— Mika | Mamá también aprende (@MamaAprende) 1 de agosto de 2018
Que sigan entrando...















