Motín salvaje en un centro de Menas: 74 inmigrantes apalean a cuatro trabajadores porque «no les gusta la comida»
Nueva polémica en torno a los centros de menores extranjeros no acompañados (MENAS). Un violento motín protagonizado por 74 inmigrantes ilegales ha dejado cuatro trabajadores heridos en un centro de acogida después de que varios de los internos se rebelaran “porque no les gustaba la comida”.
Según ha informado La Gaceta de la Iberosfera, los empleados agredidos aseguran haber sufrido golpes, amenazas y destrozos durante el violento episodio, que obligó a la intervención de las fuerzas de seguridad.
Una agresión planificada y coordinada
Fuentes cercanas a la investigación apuntan a que el ataque no fue un arrebato puntual, sino una reacción organizada y coordinada entre varios internos. Todo habría comenzado durante la comida, cuando un grupo de jóvenes expresó su malestar por el menú servido.
Pocos minutos después, el descontento se transformó en violencia descontrolada, con sillas, palos y objetos contundentes utilizados contra los trabajadores del centro.
“Nos insultaban, nos decían que no comerían eso y empezaron a tirar todo por los aires”, habría relatado uno de los empleados a los agentes desplazados al lugar.
Intervención policial y tensión máxima
La Policía Nacional y los servicios de emergencia acudieron de inmediato para controlar la situación, que se prolongó durante más de una hora.
Al menos cuatro trabajadores resultaron heridos y varios internos tuvieron que ser reducidos tras resistirse a la autoridad. Los agentes investigan si hubo daños materiales y lesiones graves, además de la posible implicación de instigadores reincidentes.
El problema de los MENAS, en el centro del debate
El incidente vuelve a reabrir el debate sobre la gestión de los MENAS en España, un asunto que ha generado creciente preocupación ciudadana y numerosas denuncias de inseguridad, agresiones y falta de control.
Los trabajadores sociales de este tipo de centros vienen advirtiendo desde hace tiempo de la falta de medios, personal y apoyo institucional para contener situaciones de violencia cada vez más frecuentes.
Cansancio social y sensación de impunidad
Vecinos y asociaciones locales denuncian que estos episodios se repiten con demasiada frecuencia y que muchos de los agresores no reciben sanciones efectivas por ser menores de edad.
Mientras tanto, los sindicatos que representan a los empleados reclaman al Gobierno mayores medidas de seguridad y una revisión profunda del sistema de acogida, que —afirman— “ha dejado de ser un espacio educativo para convertirse en un foco de conflictos”.
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