Un inmigrante asesina, descuartiza y corta en pedacitos a su novia en Vinaròs
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El jurado popular ha dado a conocer su veredicto en el caso del crimen de Vinaròs (Castellón) en el que fue asesinada y descuartizada la joven de origen moldavo Nalea Sareva. El jurado, por unanimidad, ha declarado culpable a Razvan Adrian Maris de asesinar con alevosía y ensañamiento y descuartizar a la que era su novia en la localidad del Baix Maestrat, en febrero de 2019. Además, el jurado popular, que ha estado deliberando todo este jueves, tiene en cuenta el agravante de género y parentesco.
El jurado ha deliberado durante todo este jueves después de concluir las sesiones del juicio que comenzó el lunes en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Castellón. Ahora el magistrado deberá dictar sentencia en concordancia con lo acordado por el jurado.
El Ministerio Fiscal y la acusación particular solicitan para el acusado una pena de 25 años de prisión por un delito de asesinato con la agravante de parentesco, ya que sostienen que el acusado -que tenía 22 años cuando ocurrieron los hechos- mató a su novia en la madrugada del 17 de febrero de 2019, después de que ambos hubieran cenado con unos amigos y acudido a una discoteca de Vinaròs, donde residían.
Después, sostienen, la mató a golpes y días después descuartizó su cadáver y lo enterró en una finca de Ulldecona (Tarragona) adonde lo transportó en bolsas de basura.
Durante la primera sesión del juicio declaró por videoconferencia desde Moldavia la madre de la víctima, que explicó que hablaba a diario con su hija y que notaba que tenía "miedo" y estaba muy delgada, por lo que le preocupaba mucho. También explicó que la víctima -que tenía 26 años cuando fue asesinada- le dijo: "Mi muerte vendrá de manos" de su pareja, solo tres días antes de que desapareciera.
Una de las amigas de la víctima explicó en el juicio que ella fue testigo de una agresión por parte del procesado a la víctima, quien también le contó -del mismo modo que indicó otra testigo- que la había "secuestrado y encerrado" durante varios días en una vivienda que tenía el procesado en Sant Jordi y que también le quemó una maleta con ropa, del mismo modo que vio a su amiga marcas y moratones en el cuerpo. También contó que su amiga le comunicó que ella quería volver a Alemania pero el procesado "no la dejaba".
En febrero, finalmente, fue declarado culpable y fiscalía pedía una pena de 25 años de prisión, aunque finalmente, solo cumplirá 23. La Audiencia de Castellón ha considerado las agravantes de género y parentesco para la elaboración final de la sentencia.
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