Despedida por ir a votar

Despedida por ir a votar. No. No estamos hablando del año 34. Ni de la Venezuela de Chávez o la Cuba de los Castro. Qué va. Ha ocurrido en España. Este 21 de diciembre, en las elecciones autonómicas de Cataluña. Aunque se nos pueda antojar un tanto surrealista en pleno siglo XXI, votar en nuestro país sigue siendo deporte de riesgo.
"Pedí las cuatro horas que me corresponden por Ley para poder ir a votar – nos cuenta Sandra – no solo porqué estoy en mi derecho, sino porqué las necesitaba. Vivo a 20 kilómetros del trabajo, tengo a mi familia lejos, dos niños pequeños y es imposible poder hacerlo dentro del horario laboral", explica en exclusiva a MEDITERRÁNEO DIGITAL esta barcelonesa de 33 años residente al sur de la provincia de Tarragona.
Y es que votar es un derecho recogido explícitamente en nuestra Constitución, una cuestión de puro sentido común que no es ni siquiera discutible y es la base fundamental de cualquier Estado Derecho. La esencia de la democracia.
Las elecciones catalanas del 21D fueron convocadas, por primera vez, en un día laborable, una circunstancia poco habitual que no ocurría en nuestro país desde los comicios del año 1989.
Sin embargo, parece que en Reciclajes Ecoplana, empresa dedicada a la venta de telefonía móvil y distribuidora oficial de Orange, con sede en la Vall d'Uixó (Castellón), y más de 18 establecimientos actualmente activos, no estaban muy por la labor.

"Se lo comuniqué a mi responsable de tienda en Tortosa con tres días de antelación. Al final, la tarde del 20 de diciembre –un día antes de la cita con las urnas- tuve que ponerme yo misma en contacto directo enviando un email al Departamento de Recursos Humanos", detalla Sandra, apoyando sus argumentos en la documentación minuciosamente recopilada.
Y la respuesta no se hizo esperar. Desde central se pusieron inmediatamente en contacto con ella, "me dijeron, literalmente, te cuento como son las cosas", relata.
La conversación con la responsable de RR.HH de la empresa, a la que ha tenido acceso directo la redacción de MEDITERRÁNEO DIGITAL es, como mínimo, discutible: "Tienes permiso para poder ir a votar y volver. No es que tengas derecho a 4 horas enteras, sino un período máximo de 4 horas".
Y va todavía un paso más allá: "no es que tengamos todos 4 horas porqué sí. Es para aquellas personas que viven lejos de su lugar de trabajo".
¿No hay unas horas por Ley estipuladas? "No, es solo para las personas que vivan lejos. Te recomiendo que te vayas a primera hora, votes, y luego te vengas a trabajar. Si tienes 4 horas de permiso tendríamos que cerrar todos". Tal cual. Legislación hecha a medida.
CCOO estem al servei dels treballadors i treballadores que avui tinguin dubtes sobre com exercir els permisos retribuits per anar a votar. #21d #eleccionsCatalunya pic.twitter.com/d1WnHyc0zZ
— CCOO de Catalunya (@ccoocatalunya) 21 de diciembre de 2017
Sí, todos los trabajadores tenían un permiso de 4 horas para poder ir a votar
Tal y como se ha repetido por activa y por pasiva en los últimos días, todos los trabajadores llamados a las urnas tenían un permiso máximo de 4 horas, siempre con proporcionalidad a su jornada laboral.
En comunicación directa con el Departament de Treball de la Generalitat, nos confirman la mayor:
"Efectivamente, los trabajadores cuyo horario coincida entre 4 o más horas con el de los colegios electorales (como es el caso de Sandra) tendrán un permiso retribuido de 4 horas".
"Votar es un derecho fundamental reconocido en la Constitución española, por lo que los trabajadores que trabajen el día de las elecciones tienen un permiso especial para poder ir a votar", explican a MEDITERRÁNEO DIGITAL fuentes de Inspección de Trabajo de Cataluña.
"El trabajador tiene derecho a ausentarse del trabajo por el tiempo indispensable para votar. Este tiempo que se utiliza el permiso será retribuido por la empresa, es decir que no se cobrará menos por haber ido a votar y faltado ese tiempo al trabajo, pero el trabajador tiene que avisar a la empresa de que va a usar este permiso. En el momento de la votación pedirá un justificante en la mesa electoral y se lo deberá entregar a la empresa para acreditar que efectivamente ha ido a votar".
"Este permiso puede ser de hasta 4 horas, si se trabaja a jornada completa y reducido proporcionalmente si se trabaja a tiempo parcial".
El #21D se decidirá por muy pocos votos. Que nada ni nadie te impida votar en un día laborable como este jueves. Toda la información sobre tus derechos: https://t.co/fOxbzaPsis
— Convivencia Cívica (@CCivicaCatalana) 20 de diciembre de 2017
Despedida por ir a votar
"Cogí las 4 horas que me correspondían para poder ir a votar. Avisé a primera hora del jueves a mi coordinadora –relata Sandra- a media mañana, me mandaron un mensaje por WhatsApp, que me trasladaban de tienda. Así, sin más. Además, me obligaban a ir a un curso a mediodía, fuera de mi horario laboral. Me puse muy nerviosa, porque sabía lo que me esperaba". Y se desmayó.
"Me empecé a encontrar muy mal, me puse a llorar, tengo problemas de ansiedad, me mareé y me desplomé en casa", cuenta todavía compungida por todo lo ocurrido, "pedí hora para que me visitara mi médico y le escribí un mensaje a mi jefa explicándole lo que me pasaba, y que iría más tarde a trabajar. Ella solo me contestó, por WhatsApp, que 'si no ibas a venir tenías que avisar a primera hora, y no a media mañana'".
Pero no le dio ni tiempo. A las 4 de la tarde, y solo 10 minutos después de enviar el certificado de votación, le llegó vía email un burofax de la empresa comunicándole su despido. Evidentemente, en el documento, al que ha tenido acceso MEDITERRÁNEO DIGITAL, alegan una súbita "disminución voluntaria del rendimiento" para darle la baja.
Sin embargo, Sandra tiene motivos más que infundados para asegurar que ha sido despedida por plantarse ante su jefe y cogerse las 4 horas de permiso que le correspondían para poder ir a votar: "soy la única de la empresa que se cogió las 4 horas. Aun sabiendo la que me venía encima. No me da la gana de bajar la cabeza y pasar por el aro. Si no defendemos nosotros nuestros derechos, ¿quién lo hará?", reflexiona en voz alta. Ahora, asegura, ya ha iniciado los trámites para denunciar a la empresa ante el Departamento de Trabajo de la Generalitat a través de un sindicato.
La empresa Reciclajes Ecoplana ya fue demandada por despedir a una trabajadora embarazada
Y es que en el caso de Reciclajes Ecoplana y los problemas con sus empleados, llueve sobre mojado. Esta empresa ya fue demandada hace tres años por una trabajadora, que sufrió un aborto tras ser despedida el mismo día que comunicó a sus superiores su embarazo.
Lo relata en su edición del 26 de enero de 2014 el diario El Mundo con todo lujo de detalles.
Pierde un bebé tras un despido improcedente
"Aquel 19 de septiembre Noemí, embarazada de 10 semanas, acudió a urgencias del hospital Joan XXIII con un ataque de ansiedad y fuertes dolores abdominales. Los médicos, tal y como queda reflejado en cuatro informes, detectaron inicialmente un leve sangrado que fue en aumento.
Justo un mes después, el 19 de octubre, tras dos visitas previas, le diagnostican el aborto.
La asesoría jurídica que lleva el caso ha demandado a la empresa y reclama la nulidad del despido y 141.343 euros por daños económicos, morales y de imagen, punitivos y por la pérdida del feto.
Noemí asegura que, pese a su nivel de dependienta, ella era una de las personas de confianza en Tarragona, de las pocas con contrato fijo tras 18 meses en la empresa, y la encargada de la céntrica tienda de Ramón y Cajal. Los correos electrónicos que conserva revelan un alto grado de responsabilidad y un futuro esperanzador. «A las 10.30», recuerda, «hablé con la coordinadora de mi embarazo; a las 18 me entregaban la carta de despido... Me dejaron allí llorando con mis dolores, tirada en un banco de la calle»".

Fotomovimiento.org: Quien paga manda
No, no estamos en Corea del Norte. Estas cosas siguen pasando en España, ante la mirada indiferente de buena parte de la sociedad y el silencio cómplice de los propios trabajadores. Y en pleno siglo XXI. La nueva esclavitud en versión 2.0.












