Prohíben la manifestación vecinal contra la mezquita de la calle Japón

calle-japon-mezquita

Apuestas Deportivas

La calle Japón del distrito de Nou Barris en Barcelona se ha levantado en pie de guerra contra el Ayuntamiento de la ciudad, dirigido por Ada Colau. Los vecinos se han manifestado y han organizado ya decenas de actos públicos como muestra de rechazo a la apertura de un centro de culto islámico. Desde hace 9 meses, dedican cada noche, una monumental cacerolada de protesta frente a la imposición de la mezquita.

Parece que el 'derecho a decidir' y la libertad de expresión, en nuestro país, no es igual para todos.

resenas-de-casinos

Los residentes argumentan que esta vía, de un único sentido, con pocos comercios, poco espacio, pero demasiada densidad ocupacional, es demasiado pequeña para albergar una sala de estas características. De hecho, aseguran que hubieran mostrado el mismo de rechazo si pretendiesen abrir una discoteca o un pub.

Este sábado 16 de septiembre los vecinos de Nou Barris, que han estado apoyados por partidos políticos como Plataforma por Cataluña o Democracia Nacional, habían convocado una nueva manifestación para mostrar su descontento con la apertura de la mezquita. Sin embargo, durante la mañana del viernes, 24 horas antes, y contra todo pronóstico, la Delegación del Gobierno ha decidido prohibirla.

sugar-daddy

Democracia Nacional, uno de los organizadores, no ha tardado en reaccionar y hacer público un comunicado sobre el insólito veto oficial a la marcha.

"La manifestación que los vecinos de la calle Japón de Barcelona habían convocado para este sábado para oponerse a la apertura de una mezquita en su barrio ha sido suspendida por los Mossos d´Esquadra.
La causa de la prohibición ha sido la "amenaza yihadista" lo que, evidentemente, no tiene ningún sentido, pues con esa excusa no se podría celebrar ningún acto en oposición a la ocupación islámica que están sufriendo España y Europa. La razón real por la que la manifestación ha sido prohibida, aparte de la habitual presión de la ultraizquierda, es el miedo a que actos como este empiecen a celebrarse por toda España."

Durante estos últimos meses, los vecinos del distrito han mantenido diversas reuniones, sin éxito, con consejeros municipales y con la concejala del distrito, Janet Sanz. Sin embargo, no han conseguido parar la apertura del centro musulmán.

El local lo ha alquilado la Comunidad Islámica de Barcelona a su propietario, de origen español, pero lo que los vecinos temen es que el recinto no esté acondicionado para ese tipo de funcionalidades. Tal es el enfado de los residentes de la calle Japón, que cada día, al caer la noche, celebran una cacerolada multitudinaria. Desde hace más de 9 meses. En la vía no pueden ser más de 19 personas, porque no es una manifestación autorizada, pero desde los balcones y las ventanas todos se unen para protestar por la apertura de esta mezquita. Lo nunca visto en la ciudad.

Plataforma per Catalunya pide información al Ayuntamiento

Tanto los vecinos de la zona como Plataforma per Catalunya, uno de los partidos que más se han implicado en las protestas contra la mezquita, han registrado una instancia al Ayuntamiento de Barcelona a la que ha tenido acceso, en exclusiva, MEDITERRÁNEO DIGITAL.

"Queremos saber quién se prevé que debe ser el futuro imán del centro de culto, sus acreditaciones que le facultan para este cargo y sus antecedentes penales, así como cuáles han sido las vías de financiación para la reforma y mantenimiento de esta mezquita."

Hace unos meses, en conversación directa con MEDITERRÁNEO DIGITAL, Jordi de la Fuente, secretario de organización de la formación, relataba así el problema.

"Con la ley en la mano, el ayuntamiento no puede hacer nada porque a priori lo cumplen todo sobre el papel. Pero nosotros sabemos que no es así. Están pidiendo una mezquita de capacidad de 80 personas en un local comercial que podrían caber más o menos, en una calle que no puede absorber 80 personas cuando salgan de golpe. Además, la comunidad del barrio es mucho más de 80 personas y además no hay salida de emergencia. Hay varias cosas de la normativa que se incumplen y que los vecinos utilizarán para evitar la apertura. La solución sería que el Ayuntamiento se sentase a dialogar y se busquen soluciones alternativas, cosa que no hacen".