Los Mossos viven una situación insostenible por las tensiones internas y la falta de personal

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Los Mossos d'Esquadra están viviendo tiempos difíciles. Las tensiones internas son palpables. Por un lado, están los agentes que apoyan abiertamente la independencia, y que de hecho cuentan incluso con una asociación propia, y por otro, aquellos que no quieren que se politice el cuerpo y abogan por ser fieles a la legalidad.

El propio director de la policía autonómica catalana, Albert Batlle, presentó su dimisión irrevocable el pasado mes de julio por "discrepancias políticas" con el Govern de la Generalitat.

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Hace unos días, el diario 'El Mundo' publicó que varios agentes de los Mossos estaban ayudando a la Guardia Civil a escondidas de sus superiores. Una de las fuentes consultadas afirmaba que los datos aportados "a hurtadillas han sido fundamentales para, sobre todo, ubicar las sedes que estaban siendo utilizadas por el Govern para poner en marcha toda la maquinaria electoral".

Incluso la Fiscalía presentó una queja formal al major de los Mossos, Josep Lluís Trapero, por la presunta "pasividad" del cuerpo ante la consulta independentista.

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Y es que la postura de los Mossos en este conflicto es absolutamente clave. Tan grave es la situación, que el máximo responsable actual de la policía autonómica, Pere Soler, independentista radical, ya ha anunciado en redes sociales que sus agentes "no están para reprimir, sino para garantizar los derechos de los ciudadanos", una indisimulada declaración de intenciones que contradice directamente las órdenes de la Fiscalía, que ha ordenado precintar todos los colegios electorales de cara a la votación del 1 de octubre, suspendida y declarada ilegal por el Tribunal Constitucional.

Una fractura total y sin precedentes dentro del propio cuerpo. El procés independentista ha fracturado y partido, literalmente en dos, a toda la sociedad catalana. Y esa división ha llegado incluso hasta a la policía autonómica.

"La situación es límite, estamos desbordados"

Por si la tensión externa no fuese ya suficiente motivo de gravedad, fuentes directas de los mandos intermedios de los Mossos d'Esquadra, que por motivos obvios prefieren mantenerse en el anonimato, han revelado a MEDITERRÁNEO DIGITAL que la situación interna empieza a ser absolutamente límite.

"La Generalitat ha manifestado que no hace falta que venga la Policía Nacional ni Guardia Civil, porque hay Mossos suficientes para el 1 de octubre, pero están destrozándonos con horarios intensivos de 12 horas seguidas de trabajo", revelaba en comunicación con este periódico. "En muchas zonas están cogiendo y reubicando a agentes de oficinas de soporte o de penitenciaria, dándoles ropa de calle o el mono de los antidisturbios. Estamos desbordados", se lamentaba.

Y es que se avecinan fechas absolutamente claves, en los que el dispositivo de seguridad será fundamental para evitar que la tensión social pueda derivar en un episodio de violencia. De hecho, los tres cuerpos policiales desplegados por toda Cataluña, Policía Nacional, Guardia Civil y Mossos d'Esquadra, llevan muchos días realizando informes sobre la capacidad operativa de respuesta y contención ante un eventual decreto de estado de excepción.