Invitan a casa a una amiga y ahora no pueden echarla porque los denuncia

Una familia que vive en un piso alquilado de Las Franquesas del Vallés (Barcelona) está desesperada porque no puede echar de casa legalmente a una mujer a la que acogieron por lo que sólo iban a ser "unos días".
Se trata de la amiga de una conocida a la que quisieron hacerle un favor. Le aseguraron que se trataba de acogerla mientras la mujer encontraba trabajo y otro alojamiento, pero esos días se han convertido en dos meses y ahora no hay forma legal de echarla de casa.
Por si fuera poco, la 'okupa' lleva al domicilio los fines de semana a un hijo y un novio -por supuesto sin permiso previo- con las dificultades de convivencia que ello implica. El matrimonio asegura estar viviendo un calvario y "una humillación continua".
"Mi mujer ha pensado hasta en suicidarse", ha confesado Francesc Ferrer.
La impotencia y la rabia están pasando factura a la salud emocional y física de esta familia. Sobre todo, tras haber comprobado que la ley avala a su indeseada compañía doméstica. Han contactado con seis abogados y todos les han dicho lo mismo: a partir de las 48 horas de residencia, los invitados tienen derechos adquiridos.
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"No podemos impedir que gaste nuestra luz y agua"
"Las leyes defienden a esta señora que vive en nuestra casa y a la que no podemos impedir la entrada. No podemos impedir que gaste nuestra luz o nuestra agua, aunque la pagamos nosotros. Estamos totalmente desamparados legalmente", ha comentado a la prensa catalana.
La familia ha puesto el caso en manos de los abogados para iniciar una demanda de desahucio, pero ya les han advertido que, como poco, tardará medio año en tramitarse en los tribunales.
Convivint amb okupes: Una família denuncia que té tres persones vivint amb ells a casa i que no els poden fer fora https://t.co/CP1JDalx1I pic.twitter.com/67s816hjRB
— 324.cat (@324cat) 8 de noviembre de 2016
Tampoco la inmobiliaria donde tienen alquilado el piso puede hacer nada. "Ellos tienen un pacto personal, pero nosotros lo tenemos con el arrendador", explica la portavoz de la inmobiliaria. "Da la sensación de que hacer las cosas ilegalmente es mejor que hacerlas según dice la ley", reconoce.
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Escoltada por los Mossos
La convivencia se ha deteriorado en esa casa hasta tal punto que la pareja no se atreve ni a entrar en la habitación que ocupa la mujer, por temor a que los denuncien por segunda vez. La primera ocurrió en septiembre, cuando un mes después de llegar la mujer, y debido a "sus continuas exigencias", le pidieron que abandonase la casa. Ella respondió yendo a la policía e interponiendo una denuncia por coacción. Ella volvió a casa escoltada por los Mossos d'Esquadra, quienes explicaron al matrimonio que la señora tenía derecho a quedarse.
Además de no poder impedir la entrada de la mujer, tampoco pueden irse ellos porque, al ser arrendatarios, perderían la fianza depositada amén de tener que responder a los posibles perjuicios económicos causados al propietario del piso. "Vivimos en nuestra casa completamente condicionados y con miedo".
Francesc ha recurrido a la prensa catalana para denunciar su caso, ya que asegura que la salud de su mujer, que es diabética, se está deteriorando rápidamente, por los ataques de ansiedad y subidas de azúcar que sufre.
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