Fecha para el juicio oral en Madrid por la agresión del 20N al rumano Lagarder

El pasado 20 de noviembre de 2016, se celebró en la plaza de Oriente de Madrid una concentración de recuerdo y homenaje a Francisco Franco y a José Antonio Primo de Rivera, en el aniversario de su muerte. La convocatoria fue organizada por Fuerza Nueva, Movimiento Católico Español, Falange y Democracia Nacional. Una tradición que viene repitiéndose en la capital cada 20N.
Todo transcurría con normalidad y según el guión previsto, hasta que el activista rumano Lagarder irrumpió en escena, portando un cartel en el que se podía leer "Franco, asesino" y profiriendo gritos contra la figura del Caudillo.
Tal y como cuenta a MEDITERRÁNEO DIGITAL Juan de Haro, coordinador y portavoz de las Juventudes de Democracia Nacional (DNJ), presente en el acto, cuando vieron aparecer a Lagarder le frenaron "de manera contundente, como se puede ver en el vídeo".
Lagarder, un podemita rumano, apalizado en Madrid tras insultar a Franco https://t.co/PzETRwoWfi #20N #Podemos #Franco pic.twitter.com/gAESgEaIZv
— MEDITERRÁNEO DIGITAL (@MediterraneoDGT) 20 de noviembre de 2016
En las imágenes, difundidas hasta la saciedad por medios de comunicación y redes sociales, puede verse como un grupo de cinco jóvenes derriban al militante antisistema y le propinan varios golpes.
Lagarder abandonó el lugar entre abucheos acompañado por la Policía Nacional.
Menos de una hora después, ya había colgado el vídeo de la "agresión" en Youtube. "Unos siete nazis se me han puesto encima me han dado una paliza, me han dado una patada en la cabeza, en el pecho", decía en la grabación, perfectamente editada. Iba buscando la provocación y mordieron el anzuelo.
Juicio el 12 de diciembre en Madrid
Como era de esperar, la noticia corrió como la pólvora, toda la prensa nacional se hizo eco y se encargó de difundir lo ocurrido. Diversos partidos políticos, como Podemos, Izquierda Unida o los independentistas vascos y catalanes aprovecharon para sacar rédito político y señalar una vez más "el fascismo" como fuente de todos los males, condenar "el franquismo" y pedir, de nuevo, "la ilegalización de los actos y símbolos de extrema derecha" en España.
Lagarder puso una denuncia en el Juzgado. Inicialmente, el caso quedó archivado, pero meses después, y tras ser recurrida, la causa se volvió a reabrir.
"A través de la Red Jurídica (una plataforma de abogados progresistas) han conseguido que la jueza nos cite directamente al juicio oral", cuenta Juan de Haro a MEDITERRÁNEO DIGITAL.
La vista oral tendrá lugar el próximo 12 de diciembre de 2017 a las 10:00 en el juzgado de instrucción nº54 de Madrid.
"Hoy después de meses de marear la perdiz la justicia me toma declaración sobre la agresión de nazis del 20N. Espero que se haga justicia..." comentaba ya Lagarder el pasado 28 de julio en su cuenta oficial de Twitter.
Hoy después de meses de marear la perdiz la justicia me toma declaración sobre la agresión nazis del 20N. Espero que se haga justicia ... pic.twitter.com/6qAORMcOM1
— Lagarder Activista (@lagarder81) 28 de julio de 2017
Expulsado de España... y repatriado
En diciembre de 2016, Lagarder, con un historial de polémicas tan amplio como su hoja de detenciones, recibió una orden de expulsión después de pasar 24 horas en los calabozos de Málaga por agredir y morder a un agente de policía.
Además de ese incidente, Lagarder cuenta con una larga ristra de casos de desórdenes públicos. Irrumpió entre gritos e insultos en un acto del PP, en uno del PSOE y recientemente apareció en una conferencia de Podemos donde llamó "fachas" a Irene Montero y a Ramón Espinar. Curiosamente, antes de su salto a la fama, se presentó a la Asamblea Ciudadana para entrar en las listas de la formación morada en Sevilla.
Lagarder Danciu, expulsado de España https://t.co/AijRFuAc1m pic.twitter.com/lYZ26VI6Ey
— MEDITERRÁNEO DIGITAL (@MediterraneoDGT) 7 de diciembre de 2016
"Hoy, después de 13 años, tengo que dejar este país. Este país fui condenado (sic) por el franquismo que aún sigue vivo, este país que desprecia los derechos de las minorías y de tantísima gente que está sufriendo, este país que pisotea los derechos de tantísima gente que todavía en el siglo XXI están en la cuneta. La buena noticia es que volveré", explicaba Lagarder en un vídeo de Twitter.
A comienzos de verano anunció a bombo y platillo que se marchaba de España, "el país franquista que no me dejó soñar". Pero a los quince días volvía. "Queridos fachas: vuelvo a España ya que me requiere la juez para declarar por la agresión nazi. Caso archivado que se reabre cuando me marcho..."
Lagarder [@lagarder81] vuelve a España 'el país franquista' solo 15 días después de marcharse https://t.co/4zN3q5L1Mi pic.twitter.com/fiKejMS6UI
— MEDITERRÁNEO DIGITAL (@MediterraneoDGT) 19 de julio de 2017
Se desconoce si la vuelta a España de Lagarder se ha producido exclusivamente porque ha sido citado por la Justicia de nuestro país, o porque la orden de expulsión ha sido suspendida.
Sin embargo, llama poderosamente la atención, según la citación judicial a la que ha tenido acceso la redacción editorial de MEDITERRÁNEO DIGITAL, que el activista rumano, que se declara 'sin techo' y 'sin papeles',y que oficialmente no tiene ningún ingreso, tiene fijada su residencia en la calle Alberto Aguilera, número 7 de Madrid. En pleno centro, una de las zonas más caras de la capital.
Sus abogados no hablan con Mediterráneo Digital
En comunicación con Red Jurídica, representantes legales del activista rumano, en línea directa con este periódico, se han negado a ofrecer su versión de los hechos por (y citamos de forma y manera literal) "haber llamado a Lagarder analfabeto funcional en otro artículo".
¿Qué es un analfabeto funcional? Wikipedia: Analfabetismo funcional
"Se denomina analfabetismo funcional a la incapacidad de un individuo para utilizar su capacidad de lectura, escritura y cálculo de forma eficiente en las situaciones habituales de la vida. Se diferencia del analfabetismo en sentido estricto en que éste supone la incapacidad absoluta de leer o escribir frases sencillas en cualquier idioma".
"Una persona analfabeta no sabe leer ni escribir. Un analfabeto funcional, en cambio, lo puede hacer hasta un cierto punto (leer y escribir textos en su lenguaje nativo), con un grado variable de corrección y estilo. Un adulto que sea analfabeto funcional no sabrá resolver de una manera adecuada tareas necesarias en la vida cotidiana como por ejemplo rellenar una solicitud para un puesto de trabajo, entender un contrato, seguir unas instrucciones escritas, leer un artículo en un diario, interpretar las señales de tráfico, consultar un diccionario o entender un folleto con los horarios del autobús".
"El analfabetismo funcional también limita seriamente la interacción de la persona con las tecnologías de la información y la comunicación, puesto que tiene dificultades para usar un ordenador personal, trabajar con un procesador de texto o con una hoja de cálculo, utilizar un navegador web o un teléfono móvil de manera eficiente".
De nada.
Lagarder [@lagarder81] se hace separatista y le echa la culpa de los atentados al 'fascista' Felipe IV https://t.co/V6kKLIA4FN pic.twitter.com/ZCJrYdQTKH
— MEDITERRÁNEO DIGITAL (@MediterraneoDGT) 29 de agosto de 2017













