El comando feminista reivindica la acción de las compresas de Valencia

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La semana pasada Valencia vivió un episodio de lo más desagradable. Un grupo de feministas colgaban compresas sucias en el centro de la capital del Turia. Este peculiar acto reivindicativo sucedía a plena luz del día en la Pasarela de la Exposición, una de las principales y más concurridas vías del centro de la ciudad.

Junto con las compresas manchadas de sangre menstrual, aparecieron mensajes de lo más llamativos: "Mi sangre no es sucia, mi sangre es vida", "ojalá el feminicidio te diese tanto asco como la menstruación" o "la única sangre que una mujer debería derramar es la de la regla".

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Una acción que evidentemente no pasó desapercibida por los ciudadanos valencianos y que MEDITERRÁNEO DIGITAL publicaba en exclusiva el pasado miércoles 14 de junio.

Una información que, como era de esperar, viralizó rápidamente y abrió el debate en internet y redes sociales, convirtiéndose en una de las noticias más leídas de este mes de junio.

Las feministas reivindican la protesta

Tan insólita protesta ha tenido una reivindicación todavía más peculiar. A través de nuestro perfil oficial, y después del eco mediático generado, una de las activistas no sólo se erigía en portavoz del 'comando feminista de las compresas', sino que exponía la razón de su performance particular.

"Es un hecho biológico por el cual tenemos que pagar bienes con un IVA del 21% porque son lujos. Mira, en parte reivindicamos eso", dijo contestando a otro tuitero.

Es decir, colgar compresas con sangre no sólo tenía un componente de ideología de género, en la sempiterna lucha contra el heteropatriarcado opresor. También era una protesta contra la política económica del Gobierno del Partido Popular.

Y es que desde que el Ejecutivo de Rajoy subió el IVA del 18% al 21%, las quejas se dispararon entre muchas asociaciones de consumidores, ya que el gravamen se aplicó, entre otros, a los tampones y las compresas, calificándolas como "artículos de lujo". Una decisión política, como mínimo, discutible.

Por extraño que parezca, la tendencia a favor del "sangrado libre" no es nueva. Hace unos días, la CUP, en Cataluña, también inició una campaña viral, bautizada como "Nuestras reglas" para prohibir los tampax y reivindicar la menstruación como "feminista, ecológica y popular", animando a sus simpatizantes y militantes a "colorear la vida" con su sangre menstrual.