Dona un riñón a su jefa y acaba despedida por coger la baja médica

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Una mujer de Long Island (Nueva York) que donó un riñón para salvar la vida de una de sus superiores en un concesionario de coches, ha decidido ahora demandarla tras haber sido despedida.

Debbie Stevens, estadounidense de 47 años, madre de dos hijos y divorciada, afirma que se siente "muy traicionada", según informa el diario The Post.

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"Para mí ha sido una experiencia muy dolorosa", afirma en declaraciones a los medios, que cita que los hechos ocurrieron en una franquicia de la empresa Atlantic Automotive Group, compañía que, por su parte, niega en su web tener nada que ver con el concesionario automovilístico de Long Island donde Stevens trabajó durante meses.

Stevens, según su relato, entró a trabajar en la oficina en enero de 2009 y fue cuando conoció a Jackie Brucia, que ahora tiene 61 años. Año y medio después dejó su trabajo y se mudó a Florida.

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En septiembre de 2010 durante una visita a Long Island decidió pasar a saludar a sus antiguos compañeros. Habló entonces con Brucia de sus problemas de salud y le dijo que si no encontraba un donante ella se ofrecía a ayudarla. "Es mi forma de ser", dice la mujer que ha denunciado su despido.

Meses después de aquella conversación Stevens volvió a trasladarse de vuelta a Long Island y pudo recuperar su antiguo trabajo. Tras dos meses, en enero de 2011, su jefa le llamó a la oficina para preguntarse si la oferta seguía en pie porque, según le explicó, su donante había sido denegado.

Stevens no era perfectamente compatible para su jefa, pero los doctores mejorarían la posición en la lista de espera si hacía la donación a otro paciente que lo necesitaba. También accedió y la intervención se le realizó el 10 de agosto de 2011. El postoperatorio le resultó problemático, por dolores y fuertes molestias en las piernas. Y ahí, cuenta, empezaron sus problemas con la empresa.

La mujer que donó su riñón asegura que se sintió presionada para regresar al trabajo, cosa que hizo el 6 de septiembre. Tres días después el malestar le llevó a quedarse en casa y recibió una llamada de su jefa, que aún no se había incorporado al trabajo, recriminándole su ausencia. "No puedes andar yendo y viniendo, tus compañeros pensarán que tienes un trato especial", le dijo su jefa, según su propio relato.

Unas discusiones tras las que fue degradada a otro puesto, situado más lejos de su casa y en un barrio con problemas de seguridad que el resto de sus compañeros trataban de evitar y al que apodaban 'Siberia'. Este cambio le provocó una situación psicológica de ansiedad. Consultó a sus abogados, que remitieron una carta a su compañía, después de la cual Stevens fue despedida, según figura en su denuncia, añade The Post.

Ahora su abogado, Lenard Leeds, planea poner en marcha una denuncia de la que afirma que se podría obtener millones como compensación.