Se dispara un 40% el precio de las rosquillas de San Isidro
Las rosquillas de San Isidro vuelven a llenar los escaparates de las pastelerías madrileñas, pero este año lo hacen con un ingrediente extra que amarga al sector: la fuerte subida de costes que arrastran desde hace años y que ha disparado el precio de elaborar uno de los dulces más tradicionales de la capital.
Las conocidas rosquillas tontas y listas —a las que se suman también las de Santa Clara, las jubilares y las francesas— llegan a la festividad del patrón de Madrid en un contexto marcado por el encarecimiento de materias primas como los huevos, el azúcar, la harina o el aceite de girasol, además del aumento de la electricidad, los alquileres y los costes laborales.
Solo los huevos subieron un 30,1% en marzo respecto al mismo mes del año anterior, según los datos del IPC. A ello se suma que la harina se ha encarecido casi un 50% en los últimos cinco años y los aceites vegetales más de un 60%, un golpe especialmente duro para un producto cuya receta depende precisamente de estos ingredientes básicos.
Costes disparados y márgenes ajustados
En el sector reconocen que la subida de precios ha sido constante desde la pandemia y se ha agravado con la crisis energética y la inflación posterior derivada de la guerra en Ucrania. El problema, aseguran los pasteleros, es que no siempre pueden trasladar esos incrementos al consumidor.
Desde la Pastelería Manacor, una de las más populares de la capital, su propietario, Juan Antonio Martín, calcula que los costes de producción han llegado a crecer hasta un 40% en los últimos años. Aun así, asegura en declaraciones recogidas por Efeagro que las subidas al consumidor se han aplicado "de forma gradual".
Pese a la presión sobre los márgenes, San Isidro sigue siendo una fecha fundamental para las pastelerías artesanas madrileñas. Según Asempas, esta campaña puede representar alrededor del 5% de la facturación anual de algunos negocios.
Además, las previsiones de ventas siguen siendo elevadas. El sector espera vender más de 6,3 millones de rosquillas durante estas fiestas, con claro protagonismo para las listas, que concentran casi la mitad del consumo total.
Las tontas, las de Santa Clara y las jubilares suman alrededor del 40% de las ventas, mientras que las francesas representan el 10% restante.
Los obradores también han tenido que adaptarse a las nuevas demandas del mercado y ya ofrecen versiones sin gluten para consumidores celíacos, ampliando así el público potencial de uno de los dulces más emblemáticos de Madrid.












