El Gobierno prohibirá el perro salchicha
El nuevo marco legislativo en materia de bienestar animal abre la puerta a que el Gobierno de España pueda prohibir la cría o tenencia de determinadas razas de perros, entre ellas algunas tan populares como el carlino (pug) o el perro salchicha (dachshund), por motivos de salud genética o bienestar físico.
Según el borrador técnico que maneja la Dirección General de Derechos de los Animales, se considera que ciertas razas han sido sometidas a “cruzamientos forzados o deformantes” para acentuar rasgos estéticos —hocicos chatos, cuerpos excesivamente largos o patas muy cortas— que, a juicio de los expertos, provocan problemas respiratorios, óseos o neurológicos crónicos.
“Selección genética inaceptable”
El documento, en línea con las recomendaciones de la Unión Europea, plantea vetar la cría y comercialización de animales cuya morfología derive de una “selección genética inaceptable”.
Esto podría incluir al carlino, el bulldog inglés, el shar pei, el bichón maltés o el perro salchicha, entre otras razas con alteraciones físicas consideradas “antinaturales” o “perjudiciales para su calidad de vida”.
De aprobarse la medida, España seguiría los pasos de países como Noruega y Países Bajos, donde ya se han limitado o prohibido las reproducciones de algunas de estas razas por motivos de bienestar animal.
Qué implica la norma
- Las razas afectadas no serían sacrificadas ni retiradas de sus dueños actuales, pero su cría y venta quedaría prohibida.
- Los criadores deberán acreditar con informes veterinarios que los animales no presentan rasgos patológicos derivados de la selección genética.
- Se habilitaría un registro nacional de razas protegidas o restringidas, con supervisión veterinaria obligatoria.
Polémica y críticas
La medida ha generado una intensa polémica entre veterinarios, criadores y propietarios, que acusan al Ejecutivo de “intervencionismo” y de “criminalizar razas enteras en lugar de promover una tenencia responsable”.
Desde asociaciones de bienestar animal, en cambio, celebran la iniciativa:
“No se trata de prohibir perros, sino de dejar de fabricar sufrimiento con fines estéticos”, explican desde una de las entidades promotoras.
El debate sobre las razas “deformadas por estética” vuelve al primer plano: el carlino, el bulldog o el perro salchicha podrían ser las primeras víctimas de una ley que busca priorizar la salud animal sobre la moda humana.
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