Cómo identificar y tratar los casos de luz de gas en el trabajo
«Yo no he dicho eso». «Estás mal de la cabeza». «No te lo tomes tan a pecho»...
Si has tenido que escuchar alguna de estas frases o similares, es posible que seas víctima de un caso de luz de gas.
Aunque el término se ha acuñado hace relativamente poco, los investigadores creen que este tipo de manipulación lleva tiempo enraizada en nuestra sociedad, siendo las mujeres más propensas a sufrirla que los hombres.
Además, es un abuso que puede darse tanto en el trabajo como en la vida. Según los expertos, el estereotipo que señala a las mujeres como sensibles e irracionales las convierte en un blanco fácil dentro de la pareja, pero este problema a menudo se ignora en el trabajo.
Ahora bien, los casos de luz de gas pueden identificarse y tratarse, y en este artículo te presentamos cuatro indicios que pueden servirte para reconocerlos.
¿Qué significa hacer luz de gas?
Antes de empezar, quizá debamos aclarar qué significa exactamente hacer luz de gas.
Hacer luz de gas supone manipular a alguien para que piense que se equivoca cuando en realidad tiene razón. Los efectos de este abuso pueden ser graves: a veces, acaba con la confianza de la víctima y provoca que se cuestione su propio comportamiento o incluso su cordura.
Se trata de una técnica que usan comúnmente los abusadores para manipular a sus parejas, por ejemplo. Las personas con problemas de adicción pueden recurrir a ella para quitarse la culpa de encima, como es el caso del ludópata que quiere convencer a los demás de que apuesta de forma responsable.
El término procede de Gaslight, una obra de teatro de 1938 que George Cukor llevó posteriormente al cine; en ella, el protagonista convence a su mujer de que se está volviendo loca. A pesar de su origen remoto, esta forma de maltrato psicológico no se estudió hasta hace unos años.

Signos de advertencia
En ocasiones, los casos de luz de gas no son evidentes: de hecho, el causante puede incluso no darse cuenta de estar haciéndolo. Eso sí, si sabemos qué buscar, nos resultará más fácil identificarlos y nos permitirá tomar los pasos adecuados para tratarlos.
1. Mentiras evidentes
Frase habitual: «¿De qué estás hablando?»
La persona maltratadora miente abiertamente convencida de que luego podrá hacerte sentir como una persona histérica por llamarle la atención. Su intención es confundirte para poder controlar más fácilmente la situación.
Es habitual escuchar frases como «¿De qué estás hablando?» o «Pero ¿qué dices?». Con ellas, no solo te acusa de mentir, sino que además sugiere que eres inestable, lo que le va de perlas para ganarse la simpatía y apoyo del resto de los colegas.
Cómo lidiar con esta situación: Recuerda que no eres tú quien miente aquí, sino la persona que intenta hacerte luz de gas. Defiende tu posición y no te dejes manipular: la culpa no es tuya.
2. Negación
Frase habitual: «Eso no ha sido así»
La negación es uno de los quince tipos de mentiras que existen, y se usa para salir de situaciones embarazosas. La persona manipuladora puede hacerte dudar sobre lo que ha pasado o convencerte de que has malinterpretado lo que ha dicho.
A menudo, estas personas profieren comentarios ofensivos y luego niegan haberlos hecho; pueden prometerte algo para conseguir que hagas lo que quieren y luego desdecirse.
Cómo lidiar con esta situación: Anota todo aquello que te parezca importante de una conversación de trabajo y consulta luego tus notas si resulta necesario. Aunque la persona manipuladora siga sin aceptar la realidad, por lo menos tú sabrás que lo que dices es verdad.
3. Reacción agresiva
Frase habitual: «Estás actuando de forma irracional»
Además de ponerse a la defensiva, la persona manipuladora puede tomar la iniciativa y responder con comentarios agresivos. Esta expresión de rabia pretende hacerte ver que tu comportamiento está siendo inaceptable y que tus comentarios son tan ofensivos que no tiene más remedio que enfadarse.
De nuevo, el objetivo es hacerte sentir que has hecho mal en decir algo y que el tema se acabe aquí. Es también un intento por hacerte sentir culpable, cuando debería ser al revés.
Cómo lidiar con esta situación: La clave en este caso es mantener la calma. Reaccionar de una forma similar solo serviría para agravar la situación y dejaría entrever que quizá sí estés actuando de forma irracional.
En lugar de ponerte a su altura, responde con un comentario neutro, del estilo «es evidente que no vamos a ponernos de acuerdo, así que mejor no discutamos por ello». De esta manera, conseguirás rebajar la tensión y, muy probablemente, avergonzarás a tu manipulador.
4. Elogios o disculpas no sinceros
Frase habitual: «Me sabe mal que te sientas así»
La persona que hace luz de gas sabe usar el elogio o la disculpa para que no te sientas mal. La cosa suele funcionar así:
- La persona manipuladora dice o hace algo malo
- Tú se lo indicas
- La persona suaviza la situación con una disculpa falsa
- Tú te olvidas del tema
Esta técnica sirve para que te relajes durante un tiempo, pero la situación empeora cuando surge un nuevo problema.
Cómo lidiar con esta situación: No te dejes engañar por un elogio o una disculpa no sentida. Identifica lo que realmente son y sigue adelante.
Si reconoces alguno de los indicios que hemos expuesto y no sabes qué hacer, busca ayuda. Actualmente, hacer luz de gas se considera una forma de acoso laboral y no tienes por qué aceptar un comportamiento así. Todo el mundo tiene derecho a ser tratado justamente en el trabajo.












