Firmas para la dignidad: el Ministerio de Defensa aparta al Teniente Coronel Enrique Area por defender a España

Hubo un tiempo en el que nuestro país honraba, alababa y se enorgullecía de sus propios héroes nacionales. Personajes de todas las épocas y lugares que supieron anteponer su propio yo a toda una identidad, a despojarse del egoísmo, la egolatría y el siempre mal endémico del personalismo, en pos de una concepción a gran escala de todo aquello que es y significa formar parte de una Patria milenaria. Cuando ser español era mucho más que un simple certificado digital. La Nación es un regalo de cientos de generaciones que han dejado su vida en sus caminos, sus tierras, que han bañado con su sangre nuestros ríos, que han nacido, crecido y cedido sus mejores años para poder ofrecernos un impagable legado con vistas a la eternidad.
El Teniente Coronel Enrique Area Sacristán, Doctor en sociología por la Universidad de Salamanca, profesor titular en el Departamento de Operaciones y Logística de la Escuela de Guerra del Ejército español, con un impoluto curriculum de servicio militar a sus espaldas, no sólo fue cesado por atreverse a defender, en voz alta, y a través de su artículo en Mediterráneo Digital, 'Los Falsarios' la unidad nacional frente al creciente desafío separatista en Cataluña y Vascongadas, sino que, olvidado, apartado y forzosamente desterrado a su Burgos adoptivo, se ha visto obligado a iniciar una campaña de recogida de firmas para que el Ministerio de Defensa vuelve a asignarle un destino en activo. Surrealista, patético y absolutamente vergonzante.
Las cúpulas militares, antaño firmes ejemplos de valores como el orgullo, la valentía y el honor, convertidos en meros burócratas, acongojados frente al ala política del poder, palmeros del cáncer de la paritocracia, permanecen impasibles mientras nuestra nación se desangra y dan la espalda, como alcahuetas de tercera regional, a un oficial que ha sido apartado de la cúpula del Ejército por postularse a favor de aquello que juran defender incluso con la entrega de la propia vida: la indisoluble unidad de la nación española.
En Mediterráneo Digital no sólo nos posicionamos a favor e invitamos públicamente a sumarse a la iniciativa a todos nuestros lectores, sino que mostramos, desde aquí, nuestro más infinito desprecio público a los que son capaces de traicionar los valores más sagrados de una institución honrada y respetada durante siglos, que han acabado por convertir en el hazmerreir de propios y estraños. Mientras las hordas del separatismo nos zarandean por tierra, mar y aire, los militares no sólo continúan agazapados al calor del Estado, sino que entregan a los suyos como muestra de pleitesía y patética rendición frente al poder. Pobre España, quién te ha visto y quién te ve.












