El gato bengalí de Lepardland: un pequeño leopardo en casa

El gato bengalí es una de las razas o variedades de gato de mayor belleza y elegancia, con una trama en su pelaje que recuerda a la de los grandes felinos, y todavía bastante desconocida por el público general.

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El arte de la cría del gato bengalí

Pese al origen asiático del gato leopardo, del que procede el gato bengalí como se explicará a lo largo de este artículo, los inicios de esta variedad tan especial se dieron en Estados Unidos, en un momento aún tan reciente como la segunda mitad del siglo XX.

El exotismo de este gato no ha sido un impedimento para que en territorio nacional sea posible contar con Lepardland, un centro de cría que se ha convertido en un referente para la cría del gato bengalí, no solo en España, sino también a nivel internacional.

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Lepardland, como centro oficial de cría del gato bengalí, se encuentra bajo la supervisión de instituciones como la asociación internacional de clubes felinos (World Cat Federation, WCF) y The International Cat Association (TICA), que custodia el mayor registro de genealogías felinas a nivel mundial.

Por supuesto, aparte del aval que suponen estas instituciones, Lepardland cuenta con una experiencia de años en la cría, la selección y la investigación, aparte de un equipo profesional, a la cabeza del cual se encuentra Francisco Javier García, investigador en razas de gatos. Ahora bien, el rasgo distintivo de Lepardland como criadero, reside en la especialización en el gato bengalí.

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Un híbrido del gato doméstico con una especie de gato asiático

Un primer dato que nos aporta la clave de la excepcionalidad de esta raza de gato es que no se trata, como la mayoría de las variedades, de un gato doméstico meramente descendiente del gato montés (Felis silvestris). Así pues, el gato bengalí es el resultado de la hibridación del gato con otra especie distinta de felino, que si bien es lo suficientemente próxima, y por tamaño y morfología comúnmente también se denomina “gato”, a día de hoy ni siquiera pertenece al género Felis.

Se trata de un pequeño y bellísimo felino salvaje, el gato leopardo (Prionailurus bengalensis), al que inicialmente se le clasificó en el mismo género de los gatos, asignándole el nombre Felis bengalensis. Es, por tanto, del gato leopardo y del nombre específico de la especie, bengalensis, de donde toma su nombre el gato bengalí. Si bien este gato leopardo con el que está hibridado no se encuentra solo en Bengala, sino en una amplia área de Asia oriental y meridional.

En cuanto a la otra parte de la hibridación, la de gato doméstico, se empleó una variedad específica que, de por sí, ya se trata de un gato con una distintiva trama de motas oscuras en su pelaje. Se trata de la raza conocida como ‘mau egipcio’, de la que efectivamente se han acreditado sus orígenes en el país del Nilo.

El carácter del gato bengalí, un punto fuerte

Con lo que acabamos de exponer, se puede deducir que el imponente aspecto del gato bengalí ha sido determinante para que esta variedad felina haya suscitado gran admiración. No obstante, no se debe perder de vista que el carácter o la personalidad asociados a un ejemplar de este gato, serán también todo un aliciente para su orgulloso dueño.

En efecto, se trata de un gato que, por lo general, destaca por su afectividad y ser extrovertido. Para los amantes de los gatos no resultará extraño escuchar la descripción del comportamiento de algún felino particularmente cariñoso como “carácter de gato perruno”. Este es, precisamente, el rasgo de personalidad que está típicamente asociado al gato bengalí, siendo por tanto, un gato particularmente apropiado para los hogares con niños.

No podemos terminar este artículo sin hacer mención a otro de los rasgos más sorprendentes de la personalidad del gato bengalí: una cierta afinidad por el medio acuático, heredada del gato leopardo.

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