Aumento de pecho: ¿todo lo que dicen es cierto?
Los tabúes en cuanto a las operaciones y diversos tipos de tratamientos estéticos se han ido derribando. Aun así, en ocasiones, parece como si un aumento de pecho no les pareciera buena idea a todos, atribuyéndose a las operaciones de pecho opiniones no muy certeras relacionados con este tipo de operación.
Por supuesto, dichas ideas siempre se nacen del miedo y principalmente de la desinformación. Con el propósito de dejar a un lado dicha problemática, en este artículo se tratan las dudas más comunes y los hechos más hablados, sean o no certeros, sobre aumentar el tamaño del pecho.
No se ven nada naturales
El hecho de si se ven “naturales” o no parece perturbar a mucha gente. De hecho, si no son ellos quienes se operaron. Como si al operarse de un aumento de pecho, se deba esconder bajo cualquier circunstancia. Y para pasar lo más desaparecidos posibles, deban lucir naturales.
Por otra parte, hay quienes tienen por último propósito esconderlo. Solo les gustaría ver su busto de un mayor tamaño con una apariencia más natural. Siendo así, esa es la menor de las preocupaciones.
Si el paciente desea una apariencia natural, debe hacérselo saber al cirujano. Él, teniendo en cuenta la cantidad de tejido mamario, la contextura, la forma predeterminada del seno y diversos factores, es capaz de concluir qué tipo de implante utilizar y de qué forma realizarlo para dar ese aspecto natural.
Por ejemplo, para una mujer con muy poco tejido mamario, los implantes redondos muy grandes podrían no sentarle tan bien. Para esos casos, los anatómicos pueden ser más ideales. En el mismo sentido, si es muy delgada, una talla exageradamente grande también descartaría el look natural.
Entonces, ¿no existe un solo tipo de implante?
En realidad, está muy lejos de existir un solo tipo de implante para el aumento de pecho. Los hay de 3 tipos en cuanto a forma y 2 tipos en cuanto al material. Por supuesto, todos en los tamaños requeridos.
Sobre su forma
El primero en cuanto a forma y probablemente el más popular, es la forma redonda. Su base es de un círculo y se extiende hacia un lado en forma de media circunferencia.
En segundo lugar, está el ya mencionado implante anatómico. En otros lugares, también se le conoce como implante de gota, debido a la semejanza de su forma con una gota. A diferencia de los implantes redondos, no son simétricos. En la parte superior son ligeramente menos anchos respecto a la parte inferior.
Por último, los implantes ergonómicos. Aunque su uso aún no se populariza del todo, debido a ser relativamente recientes, se espera mucho de ellos. Su relleno, aunque también es de silicona es un poco más ligero, igual a su recubrimiento. Por tal, la forma del implante se adapta al movimiento de quién lo lleva puesto.
Por su material
Para el relleno, están los implantes de solución salina. Se utilizaban antes de la popularización de los típicos de silicona que más aparecen en las imágenes al efectuar una búsqueda de implantes de pecho.
Los de solución salina se insertan vacíos en el cuerpo y, al estar dentro, se rellenan con una solución salina. Si se llegasen a romper, el implante se vacía y el agua salina es absorbida y posteriormente eliminada por el cuerpo.
Mientras, los de silicona se insertan en el cuerpo con el tamaño elegido. Están fabricados totalmente de ese material y en caso de que se rompan, probablemente se mantengan con la misma forma. Los de silicona ofrecen una sensación al tacto más suave en relación a los de agua salina.
Es decir, ¿se rompen fácilmente?
Nuevamente, otra fábula. Es muy poco probable la ruptura de un implante tras un aumento de pecho sin ninguna razón. Por lo general, ocurre una ruptura debido a un traumatismo bastante violento. Bien sea una caída muy fuerte o un golpe de la misma magnitud.
En el caso de los implantes de silicona sufrir una ruptura, en la mayoría de las situaciones, es totalmente imperceptible. Es decir, pueden permanecer años dentro del tejido formado por el cuerpo y ser indetectable al tacto o a la vista.
¿No deben cambiarse cada 10 años?
El tiempo de vida de un implante aún no está del todo claro. No hay pruebas que hablen sobre la necesidad de un cambio cada 10 años o menos. Incluso, en algunas marcas, se espera una duración de toda la vida. Y en caso de una rotura no producto de un traumatismo, se les garantiza un cambio.
Siendo así, se puede hablar de una duración ilimitada después de una operación de aumento de pecho, teniendo en cuenta los cuidados necesarios. Es decir, han pasado 10, 20 años o más y, aun así, el implante se encuentra en buen estado. ¿Por qué cambiarlo?
No se puede amamantar después de un aumento de pecho
Hace varios años esta afirmación podría ser cierta. Sin embargo, con el avance de la tecnología, métodos y técnicas, actualmente es bastante posible amamantar al bebé. De hecho, se logra con total normalidad, debido al nulo daño ocasionado a las glándulas mamarias durante la intervención.
Por otra parte, se recomienda realizarse la operación posterior a tener toda la cantidad de hijos deseados. No por problemas con la lactancia, sino porque inevitablemente el pecho cae debido al amamantamiento, incluso si tiene implantes.
Hay un alto riesgo de contractura muscular
De manera inevitable, al ejecutar una operación de aumento de pecho, el cuerpo reacciona ante el implante mamario, identificándolo como un cuerpo extraño y, en consecuencia, decide aislarlo por precaución formando alrededor del implante un recubrimiento de tejido. Se le llama cápsula periprotésica y es utilizada para contener el implante.
Es decir, se crea en absolutamente todos los casos. Es totalmente esperada e incluso necesaria para una correcta sanación. Sin embargo, a menudo, es confundida con la contractura muscular. En este sentido, no es el caso, ya que la contractura es muy poco común en estas stiuaciones.












