La calle en Cataluña ha sido protagonista por el caos, donde los independentistas, tanto radicales, como los pacifistas han derrotado el estado de derecho y al gobierno de Pedro Sánchez.
Las elecciones en España están muy bien representadas en La Cena de los Idiotas, una comedia del cine francés donde un grupo de ciudadanos invitan a unos idiotas para hacerles creer que van a ser protagonistas por un día pero en realidad solo pretenden reírse de ellos.
Cercana la Navidad, voy a dar unas pinceladas de lo que ha significado el cristianismo hasta nuestros días y en nuestros días, cuna cultural de la civilización occidental.
Nos sobrarían calificativos para definir a este personaje pero por supuesto, ninguno bueno, hasta el punto de que son muchos los que creen que Pedro Sánchez debería incapacitarse para gobernar dada su ineptitud política y mental.
La llegada del comunismo aburguesado al poder por primera vez en la historia de España no es una broma, ya es una realidad factible que pone en riesgo terminal la unidad de la nación, tras el veloz preacuerdo en menos de 48 horas entre el Partido Socialista y la formación Podemos de extrema izquierda, financiada con el dinero bolivariano de Maduro y otros regímenes comunistas.
La gran tragedia de la izquierda en España creo que no tiene apenas antecedentes en Europa. Tal parece que, para ser de izquierdas, un español debe casi obligatoriamente avergonzarse de pertenecer a esta nación o incluso odiarla. Ya que, si muestra cualquier forma de patriotismo, (incluso no puede ni enarbolar con tranquilidad la bandera oficial, sustituyéndola por otra de un régimen de hace más de 80 años), debe justificarla ante los demás para no ser acusado de “facha”. Ser español sería una especie de desgracia congénita que se debe estar siempre expiando, sobrellevando como quien es inválido de nacimiento.