Teodoro Garcia Egea, el campeón mundial de lanzamiento de hueso de aceituna no ve con buenos ojos, que, durante una recepción, se mantenga una animada charla entre Inés Arrimadas, Pablo Iglesias e Iván Espinosa de los Monteros. Le molesta la buena educación e incluso la cortesía parlamentaria, si en esa conversación no hay nadie de su organización. El Partido Popular lleva mucho años creyéndose que son los guardianes de las esencias, que son los dueños del voto y la opinión de todo aquel que no coincida con la de los socialistas. Se sienten impunes y con poder de erigirse como la única oposición al socialismo. Nada más lejos de la realidad. No sé si Teodoro Garcia Egea, prefiere que nos matemos, para irse ellos a Portugal y después reclamar que hay de lo suyo. Eso ya lo hemos vivido.
Voy a ser sincero, por un lado me da vergüenza ajena, no sólo ver el cachondeo de los acatamientos de unos y otros, sino como se permite por parte de todo el sistema. Vergüenza ajena porque pese a que yo no me vea representado por ni uno solo de los 350 que acomodan sus posaderas en ese hemiciclo repleto, al menos durante los últimos 40 años, de corruptos, traidores y mentirosos, aunque no me vea representado por ellos, son oficialmente los representantes de los españoles, y esta imagen es la que da España de puertas hacia fuera. Y así nos pasa lo que nos pasa.
Se acaban de conocer, hechas públicas por un empleado injustamente despedido, un cúmulo de irregularidades cometidas en el seno de Podemos, perpetradas o, por lo menos, consentidas, por sus máximos responsables. La lista es llamativa, incumplimiento de la norma sobre el tope de las remuneraciones, inflado de gastos de kilometraje, sobresueldos en negro, falseamiento de resultados de primarias, entre otras fechorías. El partido morado se une así, pocos años después de su entrada en el escenario nacional, a la venalidad desatada que han venido practicando durante décadas el Partido Socialista, el Partido Popular y la extinta CiU. Vistas, además, las cualidades que adornan al actual candidato a La Moncloa y al que se perfila como su socio principal, nos amenaza un Gobierno de coalición entre el fraude y el cinismo, lo que dibuja un inmediato futuro poco halagüeño.
He escrito en varias ocasiones sobre este síndrome de la ausencia del que no está, pero siempre es actual en Navidad. También se extiende este concepto de silla in visible, metafóricamente hablando, a quien a pesar de estar a nuestro lado, no es afín a nosotros o su discurso acaso sea monotemático. He conocido el caso de un hombre perdió a su compañera de vida y años después lo superó con el nacimiento de una nieta. En su mente sostenía que cada beso y caricia de su nieta era sentido doblemente y llevaba el alma y la caricia y beso de su mujer.
Te cuento cuál es el árbol de Navidad más ecológico que más te conviene, el abeto o los árboles artificiales. Durante muchos años nos han dicho que era mejor usar uno artificial pero esto puede cambiar a partir de este pequeño artículo que le da la vuelta al tema de los árboles de Navidad y pone de patas arriba a todos los ecologistas.
A día de hoy, el golpista Puigdemont sigue huido en Bélgica de la Justicia Española. No se entiende que un país teóricamente amigo de la Unión Europea proteja a delincuentes de España tan cabrones como él. No olvidemos, que este chorizo es uno de los máximos responsables de la grave situación política, social y económica de Cataluña. El muy cobarde huyó, porque no tenía lo que hacía falta para asumir el gran daño que había hecho, ya que es un canalla de los buenos, pero el tiempo coloca a cada uno en su lugar, y sin duda, tendrá el correctivo que le corresponde por realizar el Golpe de Estado de 2017 desde una de las regiones españolas más importantes de la nación.
Ya era hora de que en algún artículo me dirigiera a vosotros directamente para haceros caer en algo en lo que seguramente no habéis caído. Y es que la ley de violencia de género es realmente facha e insoportablemente heteropatriarcal. Sé que, de entrada, el planteamiento no os gusta ya que definisteis muy bien vuestra clásica imagen progre en la Transición, con aquella pana y El País bajo el brazo, y lleváis viviendo de aquel cuento desde entonces. Porque el término facha lo acuñasteis vosotros y lo aplicasteis, de hecho lo seguís aplicando, de manera muy prolija a todo aquel que no fuera exactamente como vosotros. Cierto es que tuvisteis en general un papel importante en la etapa en la que España entraba en democracia y en la que había riesgo objetivo de quedar atrapados en la dictadura. Lo que ya no se entendió demasiado bien es que, después del desastre económico de Felipe González, sumado a sus brutales corrupciones que derivaron en aquellos terremotos en los cimientos del Estado, volvierais a dar la gobernabilidad a los mismos en 2004. Claro está, el caos estaba cantado y así fue. Aquel gobierno sumió a los españoles en la mayor precariedad de los últimos 80 años, ante lo que sí reaccionasteis, impulsando el auge de lo que sentisteis podía ser la solución: el comunismo antisistema. Pero tampoco, dado que ya os habéis percatado de que quienes tanto criticaban a la casta, en cuanto han podido se han convertido en la peor de las castas, y no uno o dos, prácticamente todos ellos y ellas (fijaos que os hago el guiño del lenguaje inclusivo que tanto os gusta para que sigáis leyendo). Pero vuestra desilusión con el “sí se puede” parece que es absolutamente en vano, pues habéis vuelto a confiar, por tercera vez, en los mismos que os defraudaron en el período 1982-1996 y en el 2004-2011. Es decir, no aprendéis ni a palos.