Los cambios que se avecinan no invitan al optimismo
No cabe duda de que España es un país de contrastes y contradicciones, un país donde pocas cosas son lo que parecen, donde idealizamos a personajes con pies de barro y donde creamos ídolos efímeros que conseguimos olvidar con la misma rapidez con la que llegaron. Llevamos años asistiendo a un revisionismo histórico que no parece conocer límites. Empezamos cuestionando la historia de hace 80 años y hemos retrocedido al descubrimiento de América e incluso a la reconquista. Se ponen en duda nuestros episodios más grandiosos y reivindicamos a criminales y asesinos a los que lavamos la cara y los ponemos de ejemplo.












