El muñeco del pim, pam, pum
Hace mucho tiempo que no voy a ninguna feria, por lo que desconozco si aún hay casetas en las que se tira contra un muñeco, en el juego que se llamaba pim pam pum, con una pelota para conseguir un premio.
Hace mucho tiempo que no voy a ninguna feria, por lo que desconozco si aún hay casetas en las que se tira contra un muñeco, en el juego que se llamaba pim pam pum, con una pelota para conseguir un premio.
Casi de manera generalizada, el pasado 20 de abril el gobierno español decretó el final de la obligatoriedad del uso de mascarillas en espacios interiores, debido al COVID-19. Sin embargo, pese a la evidente buena noticia, hay muchísimas personas que insisten en llevarla.
No es nada extraño y este fenómeno lo hemos visto a menudo a lo largo de la historia cómo algunas personas, y sobre todo hombres, afirmaban que eran extraterrestres atrapados en un cuerpo humano, o enviados de Dios para salvar al mundo, mujeres apresadas en un cuerpo equivocado de hombre, o cualquier otra gilipollez.
Falleció Luis Roldan, murió el dirigente socialista que fue el primer civil en dirigir el benemérito cuerpo de la Guardia Civil. Luis Roldán fue icono de lo que ha significado el socialismo en España, sobre todo en la década de los 90, de lo que conocemos como “Felipismo”. Con el transcurrir de los años, las fechorías de Roldán casi son un juego de niños con lo que estaría por venir.
Con el gobierno más progresista de la historia, no descartemos tal vez de la humanidad, con una de las peores crisis en muchos años, con la energía, la cesta de la compra y todos los servicios básicos a precios desbocados, resulta que hay gente que se atreve a protestar, en el menos malo de los sistemas posibles. O eso nos dicen.
Que el circo no te distraiga de todo lo que se mueve entre bambalinas. Es cierto que Putin tiene intereses en Ucrania por su posición geoestratégica y por su riqueza natural, pero también es cierto que la OTAN desearía que Ucrania formara parte de la organización atlántica. Resumiendo para no aburrirte, a la OTAN le gustaría poner misiles en Ucrania y a Vladimir Putin no le gusta que haya misiles tan cerca de Moscú. Como verás el problema no tiene solución. En cualquier caso la sociedad internacional no puede permitir bajo ningún concepto que un hijoPutin dé un golpe de Estado en pleno siglo XXI en un país extranjero, someta a todo ese país a una guerra e involucre a todos los países en un conflicto internacional. La sociedad global no puede permitir más napoleones ni hitlers en nuestro siglo.
Tras la entrada de las tropas rusas en Ucrania el pasado 24 de febrero, estamos viviendo días de auténtica histeria. Como si no hubiera suficiente con la habitual rumorología, las redes sociales se encargan de amplificar por mil cualquier reacción, generando tensiones y difundiendo propaganda de guerra entre la población (de todo el planeta) a unas velocidades e impacto nunca antes conocidos.