La Europa del siglo XXI afronta grandes retos de toda índole, pero no todos están recibiendo soluciones a medio y largo plazo, uno de ellos, es el enriquecimiento de las mafias por traer a inmigrantes ilegales, muchas veces, con una colaboración de otros grupos a cambio de comisiones que no están nada mal.
Hay muchas maneras de golpismo. El golpismo violento para subvertir el orden constitucional; el golpismo utilizando torticeramente las instituciones; y el golpismo quebrantando el ordenamiento jurídico.
Lo de la tesis de Profanator ¿Es motivo para que dimita? Sí. ¿Va a dimitir Profanator por ello? No lo creo. ¿Es lo peor que ha hecho o hará Profanator? Ni de coña. De hecho, esto es el chocolate del loro.
Es absolutamente imperdonable exista un gobierno se dedique a lo absurdo, lo que no tiene gravedad para ocultar y desviar la atención de la ineptitud de políticos, mientras un niño de dos años no tenga protección que impida las palizas y supuestos maltratos de su madre y de su pareja.
Hubo una época en la que los tribunales de tesis en España estaban formados íntegramente por catedráticos numerarios de la misma área de conocimiento del trabajo que debían juzgar, casi todos ellos de centros de educación superior distintos al del doctorando y su director. Eran profesores consagrados, de densos y dilatados currículos, con frecuencia trufados de largas estancias en prestigiosos departamentos o institutos de otros países, exhibiendo una lista impresionante de publicaciones de primer nivel y una docena de libros reconocidos como valiosos por la comunidad académica. Al aceptar formar parte del grupo que iba a evaluar al aspirante a doctor, consideraban asumido que su veredicto sería aceptado sin rechistar y que por supuesto ni el doctorando ni su director de tesis esperaban de ellos otra cosa que no fuese un examen imparcial, exigente, minucioso e incluso severo de la investigación que se les sometía. Todo los implicados sabían que no habría ensañamiento, pero tampoco piedad. El incauto o el osado que se atrevía a presentar una tarea insuficiente, mediocre, vacua o sin aportaciones inéditas -lo que sucedía muy raramente porque todo el mundo era consciente de las reglas del juego- recibía un notable, equivalente a vergüenza pública, un aprobado, escarnio supremo, o en casos extremos, el rechazo de la tesis, lo que significaba en la práctica la expulsión de la docencia y la investigación.
Con ocasión de uno de esos juicios que tanto han dado que hablar, y que seguramente seguirán siendo noticia en el futuro, a tres jueces en ejercicio, en diversas partes de España, no se les ocurrió otra cosa que publicar una carta abierta poniendo de chupa de dómine a sus compañeros, que habían intervenido en ese asunto…