Pongamos a Norberta

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Apuestas Deportivas

Se me ha ocurrido una idea para completar la brillante y muy necesaria iniciativa que la CUP ha tenido de sustituir el monumento a Colón por uno que sea un homenaje a los indígenas.

Y mi idea es que en sustitución de Colón pongamos a Norberta, mi doméstica. Es de Ecuador, o sea que nos sirve como indígena. Y como igualmente lleva quince días sin venir a trabajar, gracias a una insólita yuxtaposición de incomprensibles bajas médicas por una pupita que le hace el dedito, estaría bien que ya que entre el Estado y yo le pagamos el salario, pudiera doña señora sernos de alguna utilidad.

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Sería genial que mi Norberta, en lugar de señalar como Colón al mar, señalara al Ministerio del Trabajo, que nos obliga a pagar a los que no trabajan; ese Ministerio de Trabajo que se pasa la vida vigilando a los empresarios como si fueran unos delincuentes en potencia; y deja en cambio que empleados y sindicalistas campen a sus anchas, sin ningún inspector que les destape las bajas inventadas y los días personales.

Cuando alguien se pregunte qué es la CUP, es exactamente esto. Sustituir a Colón por mi doméstica. Renegar del Descubrimiento y ahondar en el victimismo indígena. Preferir la tribu selvática a La Civilización. Y danzar con un hechicero enloquecido en lugar de vivir con temor de Dios, como hacemos las personas libres y vertebradas.

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Siempre ha sido igual: ante el descubrimiento, el progreso y la luz, la extrema izquierda se enroca en el atraso. Esta extrema izquierda que caza con flechas y que todavía no ha bajado del árbol. Esta extrema izquierda de copa menstrual, de comuna y vegetariana.

Esta extrema izquierda resentida y totalitaria, que necesita un Colón moral que la descubra, la invada y la higienice, para que algún día, como hicimos con los sudamericanos, pueda llegar a tener de todo, incluso democracia.

Que mientras tanto Norberta, que les va a encantar, pose en sustitución de Colón señalando al Ministerio de Trabajo, a ver si hay suerte y tiene vértigo, y al final hasta consigo que vuelva a trabajar.

Salvador Sostres. Publicado en ABC