Podemos ser Venezuela

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Los españoles poco o nada podemos hacer, por desgracia, para ayudar a los venezolanos, pero podemos evitar que la maldad populista tome el Gobierno y destruya España como ha destruido Venezuela.

Los que creen que esto es imposible, que piensen en las miles de víctimas que han ido acumulando el difunto Chávez y el Maduro presente; víctimas cultas, razonables y hasta muy inteligentes que, precisamente por ello, se negaron a admitir lo que estaba a punto de aplastarlas.

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El populismo avanza con el sigilo de la serpiente y, como el diablo, su astucia consiste en hacernos creer que no existe. Pero nos vigila, nos acecha, conoce nuestras contradicciones y las exprime para que confiemos en sus falsas promesas de seductor barato; para que bajemos la guardia, le abramos la puerta de la casa y pueda entonces, sin oposición de ninguna clase, ir tomando cada estancia. Cuando por fin nos demos cuenta del desastre, seremos ya unos exiliados en nuestro propio hogar, querremos correr y no podremos, y nuestros gritos de auxilio no quedará nadie para escucharlos.

El chavismo, que tan remoto nos parece, hace tiempo que merodea nuestro sistema de libertades, y no sólo patrocina e inspira a Podemos, sino que tienta a un PSOE cada vez más irresponsable y más débil, incapaz de redefinirse en el centro-izquierda democrático, y que trágicamente flirtea con tan nefasta forma de tiranía, penosamente jaleado por sus bases, alejándose de la centralidad y de la credibilidad que es donde los españoles lo necesitamos.

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No estamos a salvo, ni siquiera Europa es garantía suficiente en su fatua decadencia, y nuestra indolencia agudiza la amenaza y le muestra el camino al peligro para que avance.

Venezuela es hoy nuestra advertencia. Y en un par de meses podría ser nuestra pesadilla si no reaccionamos.

Salvador Sostres. Publicado en el diario ABC