Plus Ultra de la corrupción. No todos somos iguales ante ley
El caso del presidente Zapatero, -pues todos los ex conservan, aunque sea honoríficamente, el rango de presidentes-, es una clara demostración de que no todos somos iguales ante la ley, como dice el artículo 14 de la Constitución.
Hay algunos “más iguales” que otros.
Las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, cuando reciben la denuncia de un presunto delito, deben proceder a la identificación del autor o autores, su detención, salvo delitos leves, su reseña policial, con la toma de fotografías, huellas dactilares, etc., y su puesta a disposición judicial, previo paso por los calabozos policiales.
Tienen tres días desde la detención hasta entregar al detenido a la Autoridad Judicial, que, previo dictamen de la fiscalía, y de las acusaciones particulares o populares correspondientes, adoptará las medidas que estime pertinentes, para evitar la fuga del investigado, la destrucción de pruebas, las presuntas coacciones a los denunciantes, testigos, etc.
Este es, a grandes rasgos el protocolo de actuación, y así se viene haciendo desde hace muchas décadas.
Pues bien, nada de esto se ha hecho con Zapatero, lo que me hace decir que “hay españoles más iguales que otros”.
Simplemente, le entregaron una citación judicial, para que vaya a declarar el próximo mes de junio.
Sin prisas, para que le dé tiempo a destruir pruebas, evidencias, influir en testigos, etc.
Ítem más, hay otra serie de peculiaridades, que conviene reseñar:
No se ha registrado el domicilio personal de Zapatero, y tampoco el de sus hijas, salvo error por mi parte, pero creo que no.
En el caso de Zapatero, el juez dice que no es necesario, porque seguro que no guardará en su casa nada que pueda ser una prueba contra él.
¿Y cómo lo sabe…?
Está claro que Zapatero recibió chivatazos de la cúpula policial, presuntamente, donde tiene topos infiltrados, o de las altas instancias políticas del ministerio, ministro, secretario de estado, director general de la policía, etc., a quienes se da cuenta previamente de este tipo de actuaciones, pues no todos los días se investiga a un presidente del gobierno.
La conclusión es obvia. Habrán desaparecido la mayoría de las pruebas, y solo con un arduo trabajo de “reconstrucción” de sus fazañas se podrá seguir el iter criminal de la banda, en realidad una auténtica organización criminal.
¿Es verdad que detrás de ese desmedido afán por el dinero está madame gorgoritos, como han dicho algunos diarios digitales…, o Zapatero ya venía dañado de fábrica…?
Lo que está claro es que la gente se acostumbra a vivir como millonarios, y luego es difícil bajarse del burro, sobre todo cuando uno tiene dos hijas que no parecen, precisamente, grandes lumbreras.
Y claro, hay que velar por la familia.
Los “socialistos” son muy familiares, y Zapatero no iba a ser una excepción.
Espero que todo el peso de la Justicia caiga sobre él, al igual que sobre toda persona que haya cometido un delito.
La ley debe ser igual para todos.
Y no deben existir personas “más iguales que otros”.













