Los espacios abiertos de un mañana feliz

Llevo mucho tiempo pensando que, en nuestro cada vez más pequeño entorno político, se hace verdad aquello de que cuando unos van otros hemos vuelto: que nunca aprovechamos la experiencia anterior de otros y que tampoco aprendemos de pasados errores, ya sean éstos propios o ajenos. Digo esto porque, cuestión asombrosa a estas alturas del Año de Nuestro Señor de 2.018, el candente debate que está ocupando en estos días a todo un sector del falangismo es, nada más y nada menos, el de si deben los falangistas llegar a un acuerdo electoral con la extrema derecha o si, por el contrario, deben seguir batallando en soledad.



















