Gracias Sr. Trump
La verdad es que los españoles, los europeos, y en general toda la humanidad debe darle las gracias al actual presidente de los EEUU, al Sr Donald Trump, porque por fin desde hace décadas un alto dirigente occidental se digna a hablarle a la gente corriente, y desde redes sociales leída directamente por gente corriente, como si fueran personas adultas y no menores de edad.
El Sr Trump comete exactamente el mismo tipo de canalladas que uno puede esperar de la clase política: asalta, destruye, roba. Pero a todo eso no lo llama democracia, o derechos humanos, o solidaridad, o intereses generales, sino que simplemente dice que él es el amo, que puede tomar lo que le apetezca, que todos le debemos obediencia, y que si no nos plegamos a sus exigencias, que no peticiones, pues va a hacernos daño e incluso borrarnos del mapa. Que destruir pueblos y apoderarse de sus recursos es algo bueno para quien lo realiza y que nadie puede o debe interponerse en sus planes. Elogia a los que son lo suficientemente fuertes para tener su propia soberanía y desprecia a los débiles, y tanto da que digan ser amigos suyos: los desprecia igual.
En el caso de Venezuela, con el secuestro de su presidente Maduro, nuevamente ha hecho su voluntad, sin informar no ya a la comunidad internacional, sino ni siquiera al propio Congreso de los EEUU, que es donde reside la soberanía popular que él mismo representa. Nada le ha frenado y es poco probable que desde ese Congreso se pueda frenar nada, al igual que el parlamento español o cualquier otro europeo simplemente es incapaz de frenar la deriva belicista contra Rusia impuesta a nuestros pueblos bajo los intereses estadounidenses. Es todo un ejercicio de clarificación que debemos agradecerle a Trump.
El trumpismo es ante todo un ejercicio de educación y divulgación popular que cualquier persona justita de inteligencia puede llegar a vislumbrar. El mundo material estaría hecho de la materia que nos desveló Nietzsche: voluntad de poder que anida en el alma de todo. Y el trumpismo es nietzscheanismo para masas.
Lo cual nos ahorra a muchos perder tiempo en explicaciones. Trump representa la doctrina Monroe (América para los americanos) en su versión extendida tras la Segunda Guerra Mundial (1945) y mucho más tras la Guerra Fría (1991): los EEUU son la nación predilecta de Dios para extender el mejor modo de vida a todo el planeta, ser el nuevo Israel, los amos paternalistas del género humano. Trump así lo reconoce: somos los amos porque somos los más fuertes y somos los más fuertes porque somos los amos, y lo demostramos además.
Cualquier proyecto alternativo a ese dominio (el mundo multipolar) necesita actores soberanos capaces de sobrevivir. En cambio, los que no son capaces de vivir por sí mismos, o bien aceptan ese dominio (el mundo unipolar) y combaten al servicio del imperio yankee sancionando a Rusia o China, o bien se oponen formando alianzas con otros. Es decir, formando poderes difíciles de socavar tanto a nivel material (armas nucleares, recursos energéticos) como espiritual (ideologías antiliberales).
Todo lo demás es paja, así que, le debemos agradecer a Trump haber esclarecido la cuestión, la cual casi siempre se había mantenido en niveles filosóficos y políticos que siempre fueron tildados de conspiranoicos: hoy “democracia” y “progreso” han quedado reducidos al nivel de fetiches, a lo que tal vez siempre fueron en la caverna de Platón.













