Las claves del 28 de abril en España

El pasado 15 de febrero el gobierno español anunció elecciones anticipadas para el próximo 28 de abril. Fue tras intentar aprobar los presupuestos generales del Estado, que fueron rechazados por la oposición de la doble pinza derecha española – separatistas catalanes. El gobierno de Pedro Sánchez ha sido el más breve de la nueva democracia española, tras 8 meses en el cargo después de la moción de censura que le llevó al poder. Sus 85 diputados sobre 350 era una situación demasiado frágil para poder mantenerla por más tiempo.
¿Qué sucederá el 28 de abril? Es difícil decirlo con seguridad, pues hay varias situaciones inéditas. En las encuestas de opinión de enero, el 45% de los españoles no tenía claro a quién votaría en unas elecciones.
Las primeras impresiones dan a entender que el PSOE puede beneficiarse de dos factores: la campaña del miedo a la derecha y el hundimiento de PODEMOS. Por un lado, las elecciones del pasado mes de diciembre en Andalucía fueron históricas, pues tras 40 años los socialistas perdieron esa región gracias al pacto de las derechas con la ultraderecha de VOX. Se está diciendo que este pacto lo volverán a repetir en España. Por otro lado, el hundimiento de PODEMOS como gran partido de izquierda competidor del PSOE por ese espacio electoral, por las divisiones internas fruto de la amalgama de criterios y estrategias que convive en ese grupo electoral.
El PP, el gran partido tradicional de la derecha española, está agitando a su vez el fantasma del miedo a la izquierda traidora a España que pacta con los separatistas. Y para eliminar la competencia a su derecha, está difundiendo masivamente la idea del “voto útil” que pasa por votarles a ellos y no a VOX, ya que de ello solo se beneficiaría la izquierda.
En cuanto a CIUDADANOS, el partido más populista de España, realmente ya no se sabe qué opina sobre muchas cuestiones, quedando solamente claro que es enemigo incondicional de los separatistas, sin otra idea principal aglutinadora. Cómo serán sus resultados es una incógnita.
Por su parte, los nacionalistas catalanes están muy divididos como suele ser habitual: la extrema izquierda agrupada en la plataforma electoral CUP ha anunciado que no se va a presentar, pero una fracción ha anunciado que sí; ERC va a presentar a su líder preso Oriol Junqueras como máxima baza para lograr votos; la derecha nacionalista clásica sigue liderada por Puigdemont y ha colocado al preso Jordi Sánchez como cabeza de lista. Todo sigue girando entorno al ya muerto “proceso” de independencia.
VOX tiene según diversas encuestas la posibilidad de lograr un 10% de los votos, aunque es previsible que el elector de derecha opte en el último momento por el “voto útil” y esa cifra se vea muy reducida. Otras opciones tipificadas como de ultraderecha apenas tienen opciones significativas.
La coalición llamada UNIDAS-PODEMOS también es otra incógnita por la pérdida de credibilidad que ha sufrido tras las últimas escisiones, su alineamiento con las causas políticamente correctas, pero socialmente irrelevantes, y el comportamiento de su líder, Pablo Iglesias, al que popularmente se le llama “marqués de Galapagar” por la mansión de millonario que recientemente adquirió. Este 23 de marzo, tras su descanso por paternidad, vuelve a la actividad con un gran mitin y se podrá empezar a calibrar de nuevo su empuje.
La previsión de los resultados que me parece más lógica es la continuación de un gobierno socialista apoyado por PODEMOS y grupos regionales. La derecha, que forma 3 partidos entre el PP clásico, CIUDADANOS populista y VOX a la derecha de la derecha, tiene la casi imposible tarea de ser creíble con varios lastres: los casos escandalosos de corrupción, la falta de credibilidad de sus líderes y el miedo a la ultraderecha que difunde la izquierda y que hará que muchos abstencionistas de izquierda se movilicen y voten al PSOE. Tenemos Pedro Sánchez para rato.
Jordi Garriga Clavé [Twitter: @Jordigave]
Escrito para MEDITERRÁNEO DIGITAL













