Cuando venga la Tercera Guerra Mundial (declarada)
Desde que el hombre puso el pie en el polo sur en 1911 (y en el norte dos años antes), ya se podía decir que todo el planeta había quedado “descubierto”, es decir, que por primera vez en la historia ya no quedaban apenas nuevas fronteras por atravesar en geografía.
Antaño, grandes imperios y pequeños países habían sido ignorantes de la existencia de unos y otros. Durante miles de años la oscuridad, el desconocimiento de lo que había al otro lado del mar, de las montañas, del desierto, había sido la norma. En el siglo XX esto terminó. Parecía que el conocimiento, el saber, el intercambio cultural, el internacionalismo y la solidaridad entre pueblos iba a ser posible.
Pues no.
Desde 1914, cuando estalló lo que entonces se llamó la Gran Guerra (la Primera Guerra Mundial), hasta la actualidad, 110 años después, ha habido más de 300 guerras, con varias en curso. A nivel global, hubo el conflicto de 1914-18, luego dos décadas de preparación hasta la Segunda Guerra Mundial de 1939-45, y a partir de 1947 se instaló la llamada Guerra Fría hasta 1991, donde el aparente triunfo del sistema capitalista llevó a más guerras en una Paz Caliente que terminó en 2022 con la división del mundo nuevamente en bloques: entre los occidentales globalistas y los que se le oponen, principalmente China y Rusia, junto a varios países del llamado Tercer Mundo.
Lo que quiero decir es que, del mismo modo que nadie pudo saber ni imaginar cómo empezó la Primera Guerra Mundial (la cual se creyó ingenuamente que serviría para que no hubiera más guerras), ni pudo darse cuenta del alcance de la invasión de Polonia en 1939, o cuando de repente cayó el muro de Berlín en 1991, tampoco sabemos cuando empezarán seriamente las hostilidades de la 3GM (ni sus protagonistas al menos de un lado).
Cierto es que se puede percibir algo en el ambiente. No hemos perdido del todo nuestro instinto animal y vemos que algo puede suceder. ¿Empezará en Ucrania, en el Líbano, en Taiwán, o tal vez en otra parte? ¿Cuándo? No sabemos. La morbosidad que alientan ciertos grupos y medios alimenta un miedo, el de aquellos que como nosotros los europeos creían que era posible arreglar los problemas hablando y negociando honestamente… Pero ¡ay! Nos vendieron un bonito cuento.
La verdad de nuestra existencia se encierra en la frase del filósofo griego del s. VI-V a.C., Heráclito: “La guerra es el padre de todo y el rey de todas las cosas; a algunos seres ha hecho dioses y a otros hombres; a unos esclavos y a otros libres”. Si los europeos nos hemos olvidado de esto, estamos condenados en un mundo cada vez más pequeño y estrecho, donde todos los pueblos buscan su lugar en el mundo, crecer, apoderarse de tierras y recursos, dominar, en suma. Y aquí los tratados de paz serán tan válidos como los de los yanquis con los indios… Papel mojado ante la realidad.
Cuando venga la Tercera Guerra Mundial, procuremos estar preparados, mental y físicamente. Que nada nos desaliente ni decepcione, ni tampoco nos sorprenda. El ser humano es así y no cambia mediante leyes ni discursos, sino a base de los golpes del cincel de la Historia. Todas las palabras que nos venderán no valdrán nada ante el diluvio de fuego que se avecina: “Nadie sabe el día ni la hora.”













