Elogio de Eva Kaili
Han pillado a la vicepresidenta quinta del Parlamento Europeo implicada en una trama de corrupción y lavado de dinero procedente de Catar, según todas las informaciones. Antes de nada, me pregunto para qué se necesitan tantos vicepresidentes…
Sin embargo, debo elogiar a esta mujer política. La elogio porque representa del mejor modo posible a la actual profesión de la política, donde se cobran sueldos y dietas escandalosos, donde nunca hay desempleo y donde uno se convierte en abanderado de las más nobles causas y de la más absoluta superioridad moral democrática.
Esta mujer ingresó a los 14 años en las juventudes del partido socialista griego. A los 23 fue presidente de la Asociación de Estudiantes de Arquitectura y a los 24 ya era concejal en el ayuntamiento de Salónica. También era miembro de Love 146, una organización que trabaja contra el trabajo y la esclavitud infantil, promovida por grandes benefactores millonarios yankees. A los 29 años ya era diputada nacional. También es miembro de la Asamblea parlamentaria de la OTAN. A los 36 años ya estaba en el Parlamento Europeo: allí en 2018 fue galardonada por su trabajo.
Der Spiegel la calificó como una "política previsora" y "valiente" en su lista “People of the Year 2011”. En 2016 la alabó como una de las mejores representantes de la ciudadanía europea. Business Insider en 2011: "la política griega más popular del mundo". En 2012: "una política prometedora con un fuerte apoyo de la juventud".
También ha participado en foros como el de Davos. Ciertamente es o era una política 100% integrada en el Sistema.
Porque lo que ha hecho al final, dejarse comprar por unos jeques árabes e incluso marroquís junto a otros parlamentarios, es una consecuencia lógica de los ideales de la Unión Europea.
El ideal es que el mundo es un mercado, donde se intercambian bienes y servicios: allí cada cual persigue su mejor y mayor interés, y la suma de los egoísmos particulares hace posible que la sociedad funcione de manera armónica. Y eso es lo que estaba haciendo la Sra Kaili. Y eso es lo que hacen los políticos españoles que rebajan las condenas por robar dinero público. Y eso es a lo que nos ha llevado tres siglos de pensamiento racionalista e ilustrado, que ha puesto en la economía el objetivo apolítico y neutral al que se ha de sacrificar todo: patria, familia, honor…
Nada le ha impedido a una mujer europea, que ha gozado de una educación superior, que ha podido ser elegida en política, no dudar ni por un momento en representar los intereses de monarquías absolutas donde la mujer es un ciudadano de tercera categoría. A ella no le ha interesado saber porqué ella ha nacido en una sociedad que le ha permitido ascender sin importar su sexo: las mujeres que en el futuro se vean obligadas a nacer en otra sociedad, que espabilen, que el interés particular de la Sra Kaili no va a tener en cuenta esas cosas que no le reportan ningún beneficio material.
A la Sra Kaili la elogian en toda Europa. Todos y cada uno de aquellos ciudadanos que piensan que ellos harían lo mismo (y lo harían) si tuvieran un cargo o carguito, robar a manos llenas y tonto el último, son los que hacen de la Sra Kaili y de toda la clase política europea unos perfectos y magníficos representantes de la ciudadanía europea. Der Spiegel tenía razón.













