Tras la moción de censura del PSOE contra Mariano Rajoy, que ha contado con el apoyo de los separatistas, los comunistas y los proetarras, la mayoría de los españoles piden elecciones en España para decidir sobre su presente y futuro, negándose a tener un gobierno de Pedro Sánchez como el socialista pretende imponer sin pasar por unas urnas democráticas y transparentes.
Desde el pasado 20 de diciembre existe una gran parálisis institucional en Cataluña, que ha provocado una falta real de comisiones parlamentarias, de plenos y sobre de todo de un gobierno catalán, pero lo cierto es que el ahora presidente separatista, incendiario, supremacista y xenófobo Quim Torra, no hace tampoco nada por la comunidad catalana tal y como era de esperar de un tipo de este calado. Así que la situación es tremendamente catastrófica y además las soluciones velan por su ausencia.
Quim Torra representa al autoritarismo más racista, casposo, supremacista, beligerante y separatista de toda la Unión Europea. Su hispanofia ha ido siempre en aumento y acompañada de una sonrisa maliciosa, más aún cuando fue vicepresidente de Òmnium Cultural, una de las asociaciones separatistas subvencionadas con millones de euros por el gobierno secesionista anterior del golpista y prófugo Puigdemont.
El vacío de las instituciones políticas y la continuidad del golpe de Estado perpetrado por los separatistas ha dado lugar a Grupos de Defensa y Resistencia, apodados también con el acrónimo GDR, en contraposición a los CDR, esos Cómites de Defensa de la República del nunca jamás que en sus filas tienen a las juventudes separatistas de Junts x Cat, ERC y la CUP.
Los separatistas siempre han vendido ser muy demócratas, pero lo cierto es que son realmente todo lo contario, porque a aquel que no piensa como ellos le censuran, le insultan, le atacan, etc. Basta ahondar en el régimen secesionista que impera en Cataluña para reconocer que existen problemas ciertamente diversos a raíz de la extrema politización de las instituciones públicas catalanas y que van totalmente opuestos a la democracia, como por ejemplo que la mayoría de la cúpula de los Mossos d’Esquadra sea separatista y esto lleve a acciones verdaderamente ilícitas o que la televisión pública catalana TV3 manipule de manera sectaria a favor del golpe separatista con el dinero de todos los españoles y encima esté dirigida por otro golpista secesionista que va hasta a mítines con la ‘estelada’ (una creación más del separatismo como tantas otras…), en lugar de con la ‘senyera’ o la bandera de España, ya que son estas dos últimas las que representan a todos los catalanes.
La realidad paralela del secesionismo en Cataluña llega hasta tal punto, que la obsesión separatista les lleva a confundir la bandera original de esta región española: la "senyera". La única que oficialmente representa a Cataluña, y que si acudimos a las estadísticas del CEO representa a la mayoría de los catalanes. Aun así, el empeño independentista provoca que en muchas ocasiones se utilice la estelada como una manera más de manipular en el proceso separatista, sobre todo, para aquellos que observan desde el exterior atentamente y que desconocen ciertos aspectos del verdadero contexto catalán.
La policía autonómica de Cataluña vive la mayor crisis de la democracia española por sus acciones delictivas y su grave división interna, que han llevado al cuerpo policial hacia la falta de neutralidad, a convertirse en una agencia de colocación para enchufados privilegiados del separatismo en la cúpula (entre ellos, Graellm el Jefe de Asuntos Internos de los Mossos) y el incumplimiento de la ley, que en su día juraron besando a la Constitución Española. Una mayoría de catalanes ya no se sienten identificados con los policías autonómicos y prefieren hasta a veces no recurrir ni a ellos.