Muchos de los graves problemas que existen a día de hoy necesitan una respuesta realista y contundente a partir del origen, ejemplo de ello, son las situaciones críticas a las que están sometidos los pueblos de Venezuela y Nicaragua, que resisten pese a las grandes adversidades que sufren a diario.
El presidente okupaSánchez Castejón que como sabemos nunca ganó unas Elecciones Generales en España, es el líder peor valorado por los españoles en la calle. Pero no es de extrañar, porque solo satisface las necesidades de quienes conforman el acuerdo que él mismo firmó con golpistas separatistas, etarras y podemitas para llegar a vivir en Moncloa y no pasar por las urnas.
La Europa del siglo XXI afronta grandes retos de toda índole, pero no todos están recibiendo soluciones a medio y largo plazo, uno de ellos, es el enriquecimiento de las mafias por traer a inmigrantes ilegales, muchas veces, con una colaboración de otros grupos a cambio de comisiones que no están nada mal.
De nuevo la historia se repite, la lengua catalana se utiliza también como un instrumento político por parte de las élites secesionistas, quienes ponen todo su empeño en mandar a hordas violentas de separatistas para impedir la primera manifestación en Cataluña contra la inmersión lingüística y el adoctrinamiento en las aulas, y así pasará a los anales de la historia.
Corren malos tiempos en España. La mayoría de los españoles viven un mal sueño por culpa de Sánchez, un presidente okupa que nunca ha ganado unas elecciones democráticas, y que como si fuera poco, realiza con su gobierno pactos muy beneficiosos y secretos que terminan saliendo a luz por ser descaradamente favorables para los golpistas separatistas y los etarras, entre los cuales destacan: la lluvia de millones de euros del erario público, la no intervención de los Mossos secesionistas que se saltan las leyes y encima expedientar con sanciones a los buenos policías desde asuntos internos del cuerpo autonómico catalán, pasividad con la violencia del separatismo, acercamiento de golpistas presos o incluso el intento de romper la separación de poderes (ejecutivo, legislativo y judicial).
Tal y como algunos veníamos advirtiendo con bastante antelación a los sucesos que iban ocurriendo, la situación tan esperpéntica de Cataluña desembocaría en un punto de no retorno, al que ha llegado en estos momentos tras apoderarse del panorama político y social un conflicto muy grave y sin precedentes recientes que afecta a todos los niveles de la sociedad catalana, y que únicamente son comparables a los episodios más trágicos de la etapa histórica de la Segunda República (1931-1936).
En ningún país del mundo, las policías estatales son tan menospreciadas por sus gobernantes como en España. La situación es tremendamente escandalosa y preocupante, porque la Policía Nacional y la Guardia Civil cobran menos que los Mossos y la Ertzaintza, pese a tener más competencias que las policías autonómicas y ser las nacionales las mejor valoradas por los españoles.