Nací en el Mediterráneo

Ya hace 40 años, en el hospital de la Cruz Roja de Tarragona. Mi madre trabajaba allí. Desde muy joven no podía entender el porqué de tanta desigualdad en el mundo. Un 80% de personas no tienen nada mientras una pequeña oligarquía acumula toda la riqueza. Tenía que hacer algo frente a la injusticia.
Primero me dejé llevar por los documentales y creí que el voluntariado era la solución, pero cuando veía que allí donde se construía un nuevo hospital o una escuela, al poco tiempo era quemada por una nueva guerra o por el abuso de la corrupción, comprendí que el problema era mucho más profundo.
¿Dónde está la raíz?: En el sistema. Era imperante empezar a entender la política y la forma del pensar del ser humano. Sólo así podría saber a qué se debe tanto sufrimiento e intentar poner de mi parte para cambiarlo.
Tuve mi ración de política en España durante mi juventud. Un paseo por el abanico de partidos izquierdistas que comenzó con ilusión, y culminó con una gran decepción. Igual me pasaría durante mi servicio en el Ejército Español. Me considero un idealista pragmático y siempre he tenido claro que el honor y los principios son lo más importante.
Mi trayectoria ha sido una continua búsqueda filosófica, política, espiritual. Que me ha llevado al otro lado del mundo pero sin olvidarme de donde procedo. Soy español de nacimiento y coreano de adopción. He nacido en la jungla capitalista y sé desenvolverme en ella, y también conozco la maquinaria de un gobierno comunista de 24 millones de personas para el que llevo trabajando más de la mitad de mi vida.
Nunca me ha interesado la fama, pero los hados me han obligado a lidiar con ella. Probablemente esta sea la parte que menos me gusta: posar para las fotos o que alguien desconocido me pare en medio de la calle para decirme cómo tengo que comportarme o cómo tendría que haber respondido la pregunta del tertuliano aquel.
A veces pienso que me podría haber saltado esta reencarnación. Me siento fuera de lugar, me gusta la música clásica y folklórica, nunca he sido de bullicios ni discotecas, me repugnan las drogas, la prostitución y creo que la justicia debe ser ejemplar para disuadir al criminal. El hombre honrado y trabajador debe ser premiado, y el delincuente castigado, sin medias tintas ni temor al insulto gratuito. La guinda de mi desubicación temporal me la pondrían los estudiantes de periodismo de la Universidad de Vic: 'No entendemos como una persona puede estar dispuesta a dar su vida por sus ideales'. Mi respuesta mental fue: 'Que lástima de mundo en el que vivimos'.
En Corea me siento en casa, construyendo y compartiendo con mis camaradas, allí puedo relajarme. Pero estoy la mitad del año viajando por terceros países, pues es la función que me solicitaron y en la que más puedo aportar, tendiendo puentes entre Corea y el resto de naciones.
Agradezco de corazón a Mediterráneo Digital y sus lectores el interesarse por mi opinión. Pero debo advertir con antelación, yo no escribo para agradar a nadie. Como cualquier humano cometo errores, intento aprender y mejorar día a día. Tengo claras mis ideas e hipótesis. Me alegro por quien concuerde con ellas y lo siento por quien me odie, pues como reza el refranero: 'No ofende quien quiere, sino quien puede'.
Alejandro Cao de Benós, periodista, diplomático y único delegado oficial del Gobierno de Corea del Norte
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