¿Cómo afecta a nuestro negocio la Ley Antifraude 11/2021?
El día 11 de octubre del pasado año entraba en vigor la que se ha conocido como Ley Antifraude 11/2021, la cual está destinada a perseguir una forma de fraude denominada doble contabilidad.
Este tipo de comportamientos va a ser sancionado con una extrema dureza, y además se ha previsto hacerlo tanto con el infractor como con la empresa que facilita el programa informático necesario.
¿En qué consiste la doble contabilidad?
Se trata de un fraude que sirve para engañar a las autoridades llevando dos contabilidades gracias a un programa informático desarrollado para tal fin.
En la primera capa se tiene una contabilidad legal que es la que se presenta a las autoridades con el fin pagar impuestos, y la que puede ver un inspector si acude al negocio al hacer una inspección de las cuentas.
Existe una segunda capa que es la contabilidad real y en donde se consignan las cantidades de dinero que entran en el negocio, muchas de ellas en negro y que nunca se declaran a Hacienda, consiguiendo así pagar menos impuestos.
Un engaño que llega a los 200 000 euros
Es posible que muchas personas piensen que este tipo de fraude, más elaborado que vender algo sin factura no está demasiado extendido, pero la realidad y los datos nos dicen que es muy grave.
De hecho, se calcula que esta contabilidad con trampa cuesta al erario alrededor de 200.000 millones de euros, lo que es una parte importante del PIB español que no se puede dejar de recaudar.
Multas de hasta 150 000 euros por ejercicio
Las multas no son para tomarlas a broma, como todo lo que tiene que ver con la Agencia Tributaria.
De este modo, se prevén sanciones máximas de hasta 150.000 euros por ejercicio. Esto quiere decir que, si los inspectores detentan este tipo de fraude, pueden poner multas de esa cantidad por cada año fiscal en el que se hayan hecho ventas a través del sistema, lo que significa un importe de dimensiones astronómicas.
¿De qué manera afecta a los negocios?
La ley es ambiciosa, pero realmente no es nada clara pues dice que los sistemas de contabilidad deben ser trazables, accesibles y garantizar tanto la integración como la conservación de los datos.
Dicho de otro modo, significa que no hay que tomar ninguna medida en nuestro negocio para adaptarnos a la ley si usamos alguno de las soluciones de contabilidad más conocidas que ya cumplen con estas exigencias, en especial aquellos que están en la nube.
Y es que nube es la palabra clave, puesto que parece que la idea que tienen las autoridades es obligar a la facturación digital (como ya se ha hecho en varios países europeos) con el fin de atajar el fraude lo máximo posible.
Esto se conseguiría pasando todo a la web y conectando las plataformas con Hacienda, de modo que una vez que una empresa emita una factura le llegue de inmediato, algo que no tardaremos demasiado tiempo en ver.













