El Brexit cuestiona el futuro de la globalización

Muchos son los analistas que consideran que el Brexit podría tener un impacto mayor del previsto sobre el fenómeno de la globalización. Parece que no toda la ciudadanía europea (y, especialmente, la británica) ha quedado satisfecha con las consecuencias de uno de los mayores cambios sociológicos del pasado reciente: la globalización. Desigualdades, frustraciones y temores son algunos de los resultados que para muchos ha traído este proceso sociológico, político y económico mundial.
A nadie le resulta ajeno que vivimos en un mundo interconectado e interdependiente. El vuelo de una mariposa en Londres afecta al viento que sopla en Berlín. Y si no que se lo digan a índices como el Dax 30. La bolsa alemana ha sufrido especialmente la incertidumbre del Brexit: lleva prácticamente en caída libre desde enero de 2018. Pocas cosas espantan más a los inversores que la incertidumbre. El dinero no es amigo de la valentía ni del riesgo. El resto de los parqués europeos no han corrido mucha mejor suerte y estamos a solo un resfriado de coger una buena pulmonía financiera.
El Brexit parece encontrarse en un callejón sin salida y cada vez son más quienes creen que la ruptura con la Unión Europea será brusca, dando lugar al llamado Brexit duro. El camino hacia el Brexit está siendo todo un viacrucis tanto para las autoridades británicas como para las europeas. La primera cabeza en rodar podría ser la de Theresa May, líder del ejecutivo británico. No ha conseguido convencer a sus colegas de la idoneidad del plan de Brexit aprobado con la Unión Europea en su día y pocos analistas políticos le pronostican una larga carrera tras el fracaso de las negociaciones. May acaba de anunciar que no descarta un aplazamiento del Brexit para tratar de ganar tiempo. ¿Será una medida suficiente para salvarse de la quema?
Las consecuencias económicas y políticas ya se dejan notar. El Banco de Inglaterra anunciaba este mes que reducía su previsión de crecimiento de la economía británica de un 1,7 % inicial a un 1,2 %, cifra que podría terminar siendo incluso peor para cuando finalice el año. A nivel político, las consecuencias son significativas: asistimos a la contestación de amplios sectores de la población a las políticas dirigistas que salen desde Bruselas.
La globalización, tal y como la entendemos, se encuentra en una situación delicada que amenaza con traducirse en un retroceso que la debilite o en una refundación de la que podría salir reforzada. La presidencia trumpista, el empuje de los nuevos movimientos políticos europeos euroescépticos, las presiones migratorias, la sombra de un Brexit a las bravas y los recelos comerciales con los países asiáticos han puesto en jaque a la cosmovisión hegemónica en Europa hasta hace unos pocos años. El tiempo dirá si la cooperación entre países puede tejerse en torno a las soberanías nacionales o si, por el contrario, como pronostican los más agoreros, nos encaminamos hacia una recesión política y económica mundial. Lo cierto es que, de momento, el cielo no ha caído sobre nuestras cabezas.
Fuente: Pixabay













