Alberto Garzón, boda de lujo, luna de miel en Nueva Zelanda y ahora un Iphone de 700 euros

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Alberto Garzón está disfrutando más que nunca de las mieles del capitalismo en estas últimas semanas. Después en una boda por todo lo alto en La Rioja, donde no escatimó ni en gastos, ni en detalles. Ante 270 invitados, con un menú de 300 euros por cabeza, con la contratación de una wedding planner y de una afamada cantautora, la boda del líder de IU podría haber costado más de 100.000 euros.

Las redes sociales respondieron duramente al político debido a su incongruencia entre lo que dice defender y su vida personal. Por ello utilizó su cuenta de Facebook para decir que le hubiera gustado una boda más discreta, pero que "había sido imposible". Señaló a la prensa de derecha por haber boicoteado su enlace. Seguramente, si la información hubiera sido de la boda de algún político del PP, Alberto no hubiera tachado las informaciones de la prensa de "boicot".

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Por si esto fuera poco, Garzón decidió irse de luna de miel a Nueva Zelanda. Un país que brilla por su libre mercado y por ser todo un ejemplo de buen Gobierno y buena economía gracias a la aplicación del modelo capitalista. Nueva Zelanda es el tercer país con mayor libertad económica del mundo y, por ende, uno de los países más ricos.

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Un viaje a Nueva Zelanda cuesta, solo el vuelo, más de 1.600 euros ida y vuelta por persona. Más los alojamientos allí, que para siete días en un hotel normal superan los 1.500 euros en total, toda la semana. Sin embargo, Alberto Garzón aseguró que se iba a Nueva Zelanda como "cualquier español".

Para rematar sus días más capitalistas, el líder de IU volvió a su trabajo en el Congreso de los Diputados para apoyar el derecho a decidir de Cataluña. De hecho, acudió a la manifestación fracasada que convocó Podemos en Sol, donde no fueron ni 300 personas. Sin embargo, Garzón no dudó en sacar su teléfono móvil para inmortalizar el momento: como no podía ser de otra manera, el dirigente comunista tiene un iPhone valorado en más de 700 euros.

Pero Alberto se siente orgulloso de todo eso y asegura que seguirá llevando la misma vida de fiestas y viejas mientras que su economía, personal se lo permita. La vida burguesa, la vida mejor.