Detenido un inmigrante sirio por violar a la anciana que cuidaba

Un nuevo caso que vuelve a poner el foco sobre el modelo migratorio sueco.

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Un trabajador de atención domiciliaria sirio, identificado como Mahamad Almousa, de 26 años, ha sido condenado por agredir sexualmente a una anciana de 67 años a la que debía cuidar en su propio domicilio. Durante su interrogatorio policial, el inmigrante reconoció que “se encontraba excitado”, según recogen los documentos judiciales recientemente publicados.

Los hechos ocurrieron el 3 de abril del año pasado en la vivienda de la víctima, una mujer dependiente que recibía ayuda asistencial tras haber sufrido un derrame cerebral. Aquel día, el joven auxiliar la atacó en su propia cama. Apenas dos semanas después, la mujer falleció, aunque las autoridades aún no han determinado la causa exacta de su muerte.

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El Tribunal de Distrito de Vänersborg declaró a Almousa culpable de agresión sexual agravada, imponiéndole un año de prisión y una orden de expulsión del país por diez años. Además, deberá indemnizar con 152.000 coronas suecas —unos 13.800 euros— al patrimonio de la víctima y a su hijo.

Durante el juicio, la mujer relató con detalle lo sucedido.

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Contó que Almousa la empujó hacia la cama, le tocó los pechos bajo la ropa y se restregó contra ella mientras gemía.Lo noté duro, se frotaba y gemía, declaró entre lágrimas ante los investigadores. Explicó que aquella agresión le causó una profunda huella psicológica, provocándole ansiedad, llanto y una sensación de humillación: Me sentí tratada como un objeto sexual”.

El tribunal no dio crédito a la versión del agresor, que intentó justificar lo ocurrido afirmando que la mujer lo había abrazado y ambos cayeron sobre la cama de manera accidental. Los jueces calificaron su relato como “inverosímil”, teniendo en cuenta el frágil estado físico de la víctima.

“A la vista de su condición de salud y de otras pruebas, la explicación de Mahamad Almousa no puede aceptarse”, señala la sentencia.

En los registros de interrogatorio, publicados por el medio sueco Samnytt, el inmigrante negó haber actuado con intenciones sexuales, aunque admitió haberse excitado.

“Estaba excitado, pero no por ella”, dijo.

Cuando los agentes le pidieron que explicara el motivo, se limitó a responder:
“Me sentí así”.

También reconoció que eyaculó más tarde en su coche.

La anciana, que había perdido recientemente a su marido, relató que después del ataque comenzó a tomar medicación para dormir y se sentía inútil y manchada”.
Desde entonces, aseguraba percibir miradas distintas por parte de los trabajadores migrantes del servicio asistencial.

Almousa permanece condenado y será deportado una vez cumpla su pena.
Mientras tanto, la investigación sobre la muerte de la mujer, ocurrida el 20 de abril, continúa abierta.

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