Trump autoriza a tres bombarderos B-52 a dibujar un rabo enorme en el cielo de Venezuela
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha autorizado a la CIA a realizar operaciones encubiertas en territorio venezolano, en medio de un nuevo incremento de la tensión entre Washington y Caracas. La Casa Blanca advirtió que llevará a cabo “operaciones en tierra contra los narcotraficantes”, aunque no ha confirmado si ha dado permiso explícito a sus espías para atentar contra el régimen de Nicolás Maduro.
El anuncio llega apenas unos días después de un episodio que ha hecho saltar todas las alarmas en la región: tres bombarderos estratégicos B-52 de la Fuerza Aérea estadounidense cruzaron brevemente el espacio aéreo venezolano, en una maniobra que muchos analistas interpretaron como una provocación directa al Gobierno chavista.
Lo más sorprendente fue la trayectoria seguida por las aeronaves: según los radares de control aéreo, los bombarderos dibujaron una figura obscena —una “peineta” o un miembro viril enorme—, apuntando simbólicamente hacia Caracas. Un gesto que, aunque no haya sido oficialmente reconocido, ha sido descrito por expertos militares como una burla sin precedentes en plena escalada diplomática.
El Gobierno de Venezuela protestó enérgicamente, calificando la acción como “una violación intolerable de la soberanía nacional” y un acto de agresión directa contra el país. En un comunicado oficial, el régimen de Maduro aseguró que el incidente “demuestra la política de intimidación permanente de Washington hacia los pueblos libres de América Latina”.
Por su parte, la Administración Trump guarda silencio sobre los detalles de la operación. Sin embargo, fuentes del Pentágono confirmaron que las misiones de reconocimiento y presión sobre el narcotráfico vinculado al Gobierno venezolano “continuarán sin previo aviso”.
Mientras tanto, la comunidad internacional observa con preocupación este nuevo capítulo de confrontación. Analistas geopolíticos advierten que una intervención encubierta de la CIA podría abrir una nueva fase de conflicto híbrido en América del Sur, en un momento en que Rusia y China mantienen una fuerte presencia militar y económica en Venezuela.
Los expertos coinciden en que el mensaje es claro: Estados Unidos ha vuelto al terreno del músculo y la provocación abierta, y Venezuela vuelve a ser el tablero elegido para mostrar poder frente a sus enemigos.
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