Un inmigrante sudanés mata a tres chicos por impedirle violar a una mujer
Tragedia en Angers. Un inmigrante sudanés, al que se le impidió abusar de varias mujeres en plena calle, regresó una hora después armado con un cuchillo y asesinó a tres jóvenes, dejando además varios heridos. El juicio por la masacre acaba de comenzar en el Tribunal Penal de Maine y Loira, donde la Fiscalía pide cadena perpetua.
Los hechos ocurrieron en julio de 2022, cuando Al Khawad Al Zine Sulaymane, un refugiado sudanés de 35 años, intentó agredir sexualmente a varias mujeres en la explanada Cœur de Maine. Algunos jóvenes, entre ellos dos jugadores de rugby, le plantaron cara y lograron echarlo del lugar.
Antes de irse, lanzó una amenaza: “Volveré”.
Y cumplió su palabra. Una hora más tarde, regresó con un cuchillo escondido bajo la camisa y apuñaló a sangre fría a todos los que se interpusieron en su camino.
Entre las víctimas mortales se encuentran Ismaël, de 16 años; Manuolito, de 18; y Atama, de 20, que murió tras recibir una puñalada directa al corazón. Otros jóvenes sufrieron graves cortes mientras intentaban escapar.
“Sabía manejar el arma, no vaciló ni un segundo”, declaró una superviviente. “Parecía decidido a matarnos”.
Un refugiado protegido por Francia
El asesino había llegado a Francia en 2016, obtuvo asilo político y residía legalmente en el país. Años después, perdió su condición de refugiado, pero seguía viviendo libremente gracias a las leyes migratorias francesas.
Durante el proceso, alegó amnesia y consumo de alcohol. En palabras del propio acusado:
“Con el alcohol, cualquier cosa puede pasar: matar, suicidarse o provocar un accidente”.
Los peritos confirmaron que sufría estrés postraumático, pero que no estaba fuera de sus facultades mentales, por lo que podría ser plenamente responsable.
Además de los tres asesinatos, se le imputan intentos de homicidio y dos agresiones sexuales, una de ellas contra una menor de 15 años.
Francia, desbordada por la violencia inmigrante
El caso ha vuelto a encender el debate sobre la inmigración sin control y el sistema de asilo europeo. En nombre de la “solidaridad” y los “derechos humanos”, se concede refugio a individuos que terminan sembrando el terror en las calles europeas.
Las familias de las víctimas reclaman justicia.
“Nuestros hijos murieron por proteger a unas chicas. No puede quedar impune”, declaró la madre de uno de los fallecidos.
El veredicto se conocerá el 10 de octubre, en un juicio que simboliza, una vez más, las consecuencias trágicas del buenismo europeo.
Francia abrió sus puertas en nombre de la compasión. Hoy entierra a tres jóvenes inocentes por culpa de un sistema que confunde la acogida con la impunidad.
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