¡Escándalo! El Mossad infiltró a una agente en la Flotilla de Gaza: 'No había ayuda humanitaria'

Lo que desde la izquierda se presentó como una “misión humanitaria por la paz” ha terminado siendo un escándalo internacional.

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Una agente encubierta israelí, infiltrada entre los activistas de la flotilla propalestina Global Sumud, ha destapado lo que muchos sospechaban: la operación estaba financiada por Hamás y los Hermanos Musulmanes, y los barcos no llevaban ayuda humanitaria alguna.

La espía —una joven que se hizo pasar por voluntaria— grabó con cámara oculta durante meses reuniones y encuentros en los que los propios organizadores admiten que el viaje era pura propaganda política, diseñada para “visibilizar el conflicto” y presionar a Israel en foros internacionales.

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Las grabaciones, difundidas en la televisión israelí y publicadas por la organización ACOM (Acción y Comunicación sobre Oriente Medio), evidencian que la flotilla jamás tuvo un carácter solidario, sino una agenda política encubierta al servicio de organizaciones radicales vinculadas al terrorismo islámico.

🎥 “No hay ayuda humanitaria, esto es propaganda”

En los vídeos infiltrados, los activistas reconocen sin tapujos que los barcos iban prácticamente vacíos.

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La agente encubierta, que participó en conferencias en Jordania y Berkeley (California) antes de unirse a la expedición, revela que “el relato humanitario” fue fabricado para los medios.

Uno de los testimonios más impactantes proviene de un soldado israelí que participó en la interceptación de la flotilla:

“Falta una cosa… toda esa ayuda que se suponía que iban a traer a Gaza”.

En el vídeo, el militar recorre la bodega del barco donde viajaban Ada Colau y otros activistas y muestra que el espacio está completamente vacío. Ni alimentos, ni medicinas, ni material sanitario.

🚢 Colau, Greta y la “Barbie Gaza” entre los tripulantes

Entre los pasajeros de la flotilla figuraban nombres tan mediáticos como Ada Colau, exalcaldesa de Barcelona; Greta Thunberg, la activista sueca convertida ahora en agitadora propalestina; y Ana Alcalde, alias “Barbie Gaza”, famosa por blanquear públicamente a los terroristas de Hamás.

Alcalde llegó a afirmar en televisión que “es un bulo” que Hamás violara y asesinara a mujeres el 7 de octubre de 2023.

“Las chicas secuestradas dijeron que las trataron bien”, llegó a decir, provocando indignación en el plató.

Cuando fue preguntada sobre si Hamás era una organización terrorista, respondió:

“Es un grupo político con una facción armada de resistencia. Si hay terroristas entre ellos, no lo sé”.

Su negacionismo ha sido calificado de “delirante” por analistas y periodistas.

Conviene recordar que Hamás asesinó a 1.200 personas, hirió a 3.000 y secuestró a 251 civiles —de los cuales 48 siguen cautivos en los llamados “túneles de la muerte”—.

⚠️ Vínculos con Hamás y Hezbolá

El propio portavoz del Ejército israelí, el general Effie Defrin, confirmó que “tenemos pruebas de que la flotilla fue financiada por representantes de Hamás en Europa”, y que “todos los que la apoyan están ayudando a los asesinos del 7 de octubre”.

Incluso el número dos de la flotilla fue fotografiado en el funeral de los líderes terroristas de Hezbolá, Hassan Nasrallah y Hisham Safieddine, ambos eliminados por Israel en recientes operaciones antiterroristas.

El portavoz del Ministerio de Exteriores israelí, Eden Bar Tal, también lo dejó claro: “Esta flotilla no trae ayuda. Su único objetivo es provocar y fabricar titulares”.

📉 El gran engaño de la izquierda global

El supuesto “convoy humanitario” se ha revelado como una operación de propaganda coordinada, con el respaldo de organizaciones islamistas y el silencio cómplice de la izquierda europea.

Israel, por su parte, considera el caso una prueba más de cómo Hamás usa a ONGs, activistas y políticos occidentales como instrumentos de manipulación mediática.

Mientras tanto, la infiltrada israelí ha pasado a ser una heroína nacional: su trabajo ha permitido desmantelar el relato de la “flotilla de la paz” y exponer ante el mundo la red de mentiras que la sostenía.

Ada Colau y compañía querían llegar a Gaza como heroínas.

Hoy, tras la filtración de la infiltrada israelí, quedan retratadas como útiles idiotas de una organización terrorista.

Una flotilla que no llevaba medicinas, sino cámaras.
Un “convoy humanitario” que escondía el apoyo encubierto a Hamás.

Y una izquierda que, una vez más, prefiere abrazar a los verdugos antes que solidarizarse con las víctimas.

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