¡Fumata blanca! La UE y EE.UU. llegan a un acuerdo comercial que pone fin a la guerra de aranceles
La UE y EEUU han alcanzado un acuerdo para evitar una guerra comercial entre los dos bloques que llevan a cabo los mayores intercambios de la Tierra, fijando un arancel del 15% a la importación de productos europeos. El acuerdo desactiva así la posibilidad de que Estados Unidos imponga unos aranceles del 30% a las mercancías de la UE el 1 de agosto, y que ésta haga lo propio con productos estadounidenses por valor de 93.000 millones de euros el 7 de ese mismo mes.
Según ha explicado el presidente estadounidense, en virtud de este pacto, la UE acepta comprar energía de su país por valor de 750.000 millones de dólares e invertir 600.000 millones de dólares adicionales en equipamiento militar.
Washington, por su parte, aplicará un arancel fijo a las importaciones comunitarias, incluidos los automóviles, del 15%, en lugar del 30% con que había amenazado a partir de agosto si no había pacto. Además, según Trump, los países europeos accederán a aplicar aranceles cero a las importaciones estadounidenses, si bien el presidente de EEUU no dio más detalles.
Los productos farmacéuticos quedan excluidos de esta negociación, según índico el líder republicano en declaraciones a la prensa al término de su reunión con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. "Creo que ambos queríamos llegar a un acuerdo", afirmó Trump, tras darse un apretón de manos con la representante de los Veintisiete.
Trump ha dicho que "es un gran acuerdo para todos", mientras que Von der Leyen lo ha calificado de "amplio acuerdo" alcanzado "tras duras negociaciones". "Esta negociación empezó hace meses, así que sabíamos en qué nos metíamos" y había la intención de "llegar a un acuerdo satisfactorio para ambas partes", manifestó. "Va a ser muy bueno para todos", declaró Trump, quien reiteró que el acuerdo con la UE, que tiene un mercado de 800 millones de consumidores, "es el mayor de todos".
El objetivo de hoy era repetir el acuerdo alcanzado por EEUU con Japón esta semana, que fija unos aranceles del 15% para las importaciones niponas en EEUU. No obstante, el pacto entre Washington y Tokio tiene todavía sin solucionar ciertos elementos, entre ellos un fantasmagórico fondo de 550.000 millones de dólares (468.000 millones de euros) que, según EEUU, el país asiático le ha regalado a la Casa Blanca para que invierta donde quiera, algo que el Gobierno nipón ha desmentido.
Como suele ser habitual en esos tratados, el comercio de servicios (no de mercancías) en el que EEUU tiene superávit respecto a la UE, no se ha tocado, inclinando así el terreno de juego comercial global en favor de la primera potencia mundial. Antes de que empezara la negociación, Trump ya anunció que, después de este acuerdo, quiere que las empresas farmacéuticas estadounidenses dejen de producir en Irlanda -donde están debido a su favorable tratamiento fiscal- y trasladen sus fábricas a EEUU. EEUU está también presionando para que la UE no regule a las grandes empresas tecnológicas estadounidenses.
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