Trump ordena a EE.UU. empezar los ensayos con armas nucleares
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha autorizado la realización de nuevos ensayos nucleares en respuesta directa a las recientes pruebas armamentísticas efectuadas por Rusia.
Según fuentes del Pentágono citadas por la cadena Fox News, la orden ejecutiva contempla la reactivación de parte de la infraestructura del Nevada National Security Site, el histórico polígono donde EE.UU. realizó más de un millar de detonaciones durante la Guerra Fría.
El regreso del miedo nuclear
La decisión marca un giro radical en la política de disuasión estadounidense, que desde 1992 mantenía una moratoria técnica sobre los ensayos atómicos.
Trump habría justificado la medida como “una respuesta necesaria ante la amenaza rusa y china”, después de que Moscú probara recientemente un misil hipersónico con capacidad nuclear.
“No vamos a quedarnos mirando cómo otros países fortalecen su arsenal mientras nosotros nos debilitamos. Estados Unidos debe estar preparado para cualquier escenario”, habría afirmado el presidente durante una reunión de seguridad nacional.
El anuncio ha provocado inquietud en la comunidad internacional, con reacciones inmediatas desde Bruselas y Pekín, que han pedido “contención” y el respeto a los tratados internacionales de no proliferación.
Carrera armamentística 2.0
Los servicios de inteligencia occidentales temen que esta decisión reactive una nueva carrera armamentística global, en un contexto de creciente tensión geopolítica entre Washington, Moscú y Pekín.
Rusia, por su parte, ha respondido con un comunicado del Kremlin en el que asegura que “tomará medidas equivalentes” si Estados Unidos rompe el equilibrio estratégico alcanzado tras los acuerdos START.
Mientras tanto, el Consejo de Seguridad de la ONU prepara una reunión de urgencia para analizar el impacto de la medida en la estabilidad global y el posible deterioro del marco de seguridad nuclear.
Un tablero mundial cada vez más inestable
El regreso de los ensayos nucleares supone un paso más en el deterioro de las relaciones entre las grandes potencias, que acumulan ya el 90 % de las cabezas atómicas del planeta.
Organizaciones internacionales como la AIEA y Greenpeace han condenado la decisión, advirtiendo de las consecuencias ambientales y diplomáticas que podrían derivarse.
Con el pulso entre Estados Unidos y Rusia escalando de nuevo al terreno nuclear, el mundo revive los fantasmas de la Guerra Fría en pleno siglo XXI. El equilibrio global vuelve a depender de los misiles.












