Joe Biden anuncia que padece cáncer de próstata con metástasis
Joe Biden, ex presidente de Estados Unidos, ha informado este domingo de que tras haber sido sometido a una serie de pruebas en las últimas semanas, los médicos le han diagnosticado un agresivo cáncer de próstata con metástasis en los huesos. "La semana pasada, al presidente Biden le encontraron un nódulo en la próstata tras haber tenido síntomas urinarios. El viernes le fue diagnosticado un cáncer con un nivel 9 en la escala Glason (grado 5) con metástasis en los huesos. Aunque esto supone una enfermedad más agresiva, el cáncer parece ser sensible a las hormonas lo que permite una gestión efectiva. El presidente y su familia evaluarán las opciones de tratamiento con los médicos", dice el comunicado enviado esta tarde, hora local.
"Melania y yo estamos tristes al enterarnos del reciente diagnóstico médico de Joe Biden. Expresamos nuestros mejores deseos a Jill y a la familia, y le deseamos a Joe una pronta y exitosa recuperación", ha reaccionado el presidente Donald Trump en un mensaje en sus redes sociales.
La salud de Biden, de 82 años, fue un tema central en todo el año 2024, en los meses previos a las elecciones que en noviembre llevaron de vuelta a la Casa Blanca a Donald Trump. Y la salud del ex presidente ha vuelto ser protagonista en los últimos días, por la inminente publicación de un libro que ya sido portada de los principales periódicos y protagonista de las tertulias televisivas. "Pecado original", escrito por la estrella de la CNN Jack Tapper y el reportero de Axios Alex Thompson, cuenta que la salud del presidente era mucho peor de lo que se comunicó, tanto física como mental. Y denuncia una gran campaña de encubrimiento por parte de su familia y el equipo más cercano de la Casa Blanca para que los ciudadanos no notaran un extraordinario deterioro desde 2022.
El libro sale publicado el martes, pero ya ha lanzado al escenario a unos cuantos dirigentes demócratas y sus analistas, obligados a posicionarse. Ya no sería un debate sobre si era mejor o peor candidato que Kamala Harris o Trump, sino si tenía las facultades suficientes. Con entrevistas a más de 200 fuentes, los autores concluyen que Biden no estaba en plenas facultades, que tenía serios problemas de memoria o para reconocer a gente. Y que por eso sus asesores lo aislaron, reduciendo su agenda, sus visitas, impidiendo que congresistas, senadores y otras figuras importantes pudieran verse con él. Incluyendo a sus propios ministros, dejados de lado durante los dos últimos años.
El diagnóstico de este fin de semana nada tiene que ver con lo que cuenta el libro, pero ahondará más en algo que se ha convertido en carnaza política. La propia Casa Blanca filtró hace apenas unos días la grabación de una entrevista de Biden con el fiscal especial Robert Hurr en octubre de 2023 por la investigación sobre la denuncia de que habían sido encontrados en sus residencias documentos clasificados. La transcripción de la entrevista ya era publica, pero el audio muestra a un presidente desubicado, disperso, que necesita constantemente la ayuda y asistencia de sus abogados para responder a las preguntas.
En su último año, los Republicanos atacaron al presidente insinuando o afirmando que tenía Parkinson, demencia o algún trastorno neurológico degenerativo grave. Donald Trump lo convirtió en arma de campaña, y todavía hace unas pocas semanas insistió en ello cuando se sometió al examen anual. No pasan tres días sin que insulte a su predecesor usando apodos degradantes, pero este domingo, al conocer la noticia, ha reaccionado con afecto deseándole una recuperación.
En julio, en medio del asedio tras su pobre actuación en el primer y único debate presidencial, la Casa Blanca aseguró que el entonces presidente Biden se había sometido a un examen neurológico tres veces desde que asumió la presidencia, como parte de cada uno de sus exámenes físicos anuales en el Centro Médico Militar Nacional Walter Reed. Dichos exámenes físicos se realizaron en noviembre de 2021, febrero de 2023 y febrero de 2024.
Físicamente no había sido detectado nada, hasta que aparecieron los problemas para orinar y se encontró un nódulo. En febrero de 1988, tras sufrir un persistente dolor de cuello que le hacía tomar hasta 10 pastillas de Tylenol al día, Biden acabó pasando por quirófanos para corregir un aneurisma intracraneal con fugas. Y mientras se recuperaba, sufrió una embolia pulmonar. Un segundo aneurisma lo tuvo de baja durante siete meses, mientras era Senador.
Por su parte, la ex vicepresidenta de Estados Unidos Kamala Harris explicó este domingo que está "triste" después de conocer que el expresidente Joe Biden tiene cáncer de próstata, pero se mostró convencida de que afrontará la enfermedad con "fuerza y resiliencia".
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