Australia convierte una isla en el Pacífico en una cárcel para inmigrantes criminales
Mano dura en Australia. El Gobierno de Canberra ha cerrado un acuerdo millonario con una diminuta isla del Pacífico para convertirla en prisión de inmigrantes ilegales y criminales reincidentes.
👉 El contrato asciende a 1.462 millones de euros en 30 años, con una entrada inicial de 234 millones y un pago anual cercano a los 41 millones.
Un modelo radical contra la inmigración
La medida, duramente criticada por ONGs y colectivos progresistas, busca externalizar el problema migratorio y evitar que Australia se convierta en destino de mafias y delincuentes internacionales.
Los inmigrantes ilegales con antecedentes o implicados en delitos violentos serán enviados a esta isla, que funcionará como centro de detención y reclusión en medio del océano.
Seguridad nacional por encima de todo
El Gobierno australiano justifica el gasto asegurando que es más barato y más seguro mantenerlos fuera del territorio nacional que lidiar con ellos en ciudades como Sídney o Melbourne.
👉 “La prioridad es proteger a los australianos. No vamos a poner en riesgo la seguridad de nuestras calles por decisiones buenistas”, afirmó un portavoz gubernamental.
Contraste con Europa
Mientras en Australia se blindan con medidas implacables contra la inmigración ilegal, en Europa —y especialmente en España bajo el Gobierno de Pedro Sánchez— se abren las puertas y se regalan ayudas millonarias a los recién llegados, aunque muchos terminen protagonizando los sucesos más violentos de la crónica negra.
En definitiva: Australia paga una isla entera para alejar a los inmigrantes criminales… y en España se les paga el hotel.
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