La nueva y revolucionaria organización territorial de España que propondrán los falangistas

El Movimiento Falangista de España enuncia la nueva estructura territorial que propugna para nuestra Patria partiendo de la PERSONA. Los falangistas creemos que la persona es el núcleo esencial de todo sistema político, y entendemos que nuestra acción revolucionaria debe estar encaminada a la plena profundización de los derechos y libertades públicas, así como al establecimiento de mecanismos de representación directa y democrática. Los ciudadanos de nuestro modelo de sociedad intervienen directamente no sólo en la gestión de los asuntos públicos, sino en su dirección, planeamiento y desarrollo. En este ejercicio repartido del poder consiste nuestro modelo autogestionario, en el que los derechos políticos y sus correlativas obligaciones son desarrollados colectivamente por los ciudadanos de forma conjunta y responsable. Sobre la ampliación de esta base democrática descansa nuestra organización territorial.
El Movimiento Falangista de España entiende que el segundo escalón de nuestro modelo territorial es el MUNICIPIO LIBRE, integrado y regido por el conjunto de sus vecinos en régimen de autogestión y definido como una entidad soberana. El municipio es concebido en un triple carácter, siendo estos elementos inseparables unos de otros. En primer lugar, el municipio es el ámbito directo y cercano en el que son ejercitados los derechos políticos en régimen de autogestión. En segundo lugar, el municipio es el instrumento más idóneo para la transformación revolucionaria de España, y ello a través de las determinaciones políticas y sociales directas desarrolladas por el mismo. En tercer lugar, el municipio es el eslabón integrador de la nueva estructura territorial de la Patria liberada.
El Movimiento Falangista de España define el tercer nivel de nuestro modelo territorial como una CONFEDERACIÓN DE MUNICIPIOS LIBRES. Los municipios soberanos, por medio de consultas vinculantes planteadas a sus propios vecinos, van tejiendo redes solidarias y cooperativas con los municipios más próximos que, a su vez, proceden a confederarse con sus municipios cercanos. Estas redes solidarias de municipios libres pueden obedecer a simples razones de cultura y de lengua común, de aprovechamiento conjunto de medios y recursos o de cualquier otro motivo práctico que estimen oportuno en cada caso. Nosotros creemos que, de esta forma, pueden ir construyéndose sólidas alianzas intermunicipales cada vez más amplias que parten de la participación ciudadana y no de decisiones políticas estatales o gubernativas. Nuestro modelo democrático cumple así una doble función: el ejercicio de los derechos y deberes inherentes a la ciudadanía y la integración vertebradora de los distintos pueblos de la Península.
El Movimiento Falangista de España concibe el siguiente nivel territorial como una VASTA RED DE MUNICIPIOS CONFEDERADOS EN DETERMINADOS ÁMBITOS TERRITORIALES que, en el caso español, podrían tener el tope delimitador en la extensión de los antiguos Reinos de España. Los falangistas no niegan el derecho de nuestros distintos pueblos a organizarse de la forma en que decidan democráticamente, dependiendo estos ámbitos de soberanía de las distintas confederaciones establecidas en el transcurso del proceso revolucionario: serán los propios municipios, a través de las decisiones democráticas de sus vecinos, quienes decidan dónde y cómo quieren estar.
El Movimiento Falangista de España define el último escalón de nuestra organización territorial como una cesión de soberanía en interés de la REPÚBLICA FEDERAL. En este momento, en el que ya se encuentran definidos a través de estas consultas populares los distintos espacios de soberanía concertados mediante la confederación de municipios, se produce una aplicación del PRINCIPIO FEDERATIVO de los mismos en interés de un Estado común. De esta suerte, se llega a la REPÚBLICA FEDERAL, la cual se ocupará tan sólo de aquellos espacios de poder y de gestión que, por su gran complejidad o por su propia naturaleza, excedan del conocimiento de los municipios libres confederados: defensa, política exterior, control del espacio aéreo, sectores energéticos y otros de naturaleza análoga. Para el falangismo, resulta correlativa la plenitud democrática alcanzada por sus ciudadanos con la extensión del Estado común: a mayor extensión democrática de base popular, menor es la extensión del ámbito gubernativo central.













