Así manipula la Memoria Histórica: Franco no fue fascista

El régimen de Franco, tras la victoria en la contienda civil, se vio obligado a la reconstrucción de un país en ruinas, pero también tuvo que acometer la tarea de construir un Estado nuevo, que nunca podría ser un sistema democrático de corte liberal, dadas las trágicas circunstancias de la guerra civil, que habían producido graves divisiones en el pueblo español, cicatrices que había que sanar, diferencias que había que reconciliar para superar los odios cainitas. Si a eso le añadimos la amenaza del maquis y el acoso internacional, era del todo punto inviable que el vencedor de la guerra convocara elecciones democráticas, pues lo que se precisaba era una autoridad fuerte que emprendiera la colosal tarea de sacar a España del marasmo económico, ideológico y sociológico que lo había llevado al enfrentamiento. ¿Es posible imaginar la vuelta a España de los comunistas, socialistas, anarquistas, terroristas y separatistas que nos habían llevado a la conflagración, para volverse a presentar a unas elecciones? ¿Se debería haber retirado Franco a sus cuarteles para que los vencidos volvieran a las andadas revolucionarias? ¿Tendría que haber dejado paso a don Juan de Borbón, un traidor consumado, que conspiró con las potencias aliadas en contra de los intereses de España? ¿Qué demócratas había en la España de la posguerra, asolada por una jauría de totalitarios marxistas y separatistas?


















