En el ecosistema audiovisual patrio, la frontera entre la información, el activismo y el puro espectáculo resulta cada vez más tenue. Un claro ejemplo de esta convergencia lo encarna Sarah Santaolalla, la tertuliana que en los últimos meses ha monopolizado no pocas escaletas de la radiotelevisión pública. En una extensa entrevista concedida al diario El Mundo, la colaboradora desglosa su peculiar visión del debate político español, analiza los costes de la exposición mediática y se confiesa exhausta, hasta el punto de asegurar que el ritmo frenético de las investigaciones judiciales le está pasando factura en su intimidad: "Tanto informe de la UDEF de mil páginas me quita horas de terapia sexual. Los informes de la UDEF están jodiendo mis coitos".