¿Por qué las feministas son más guapas que las mujeres normales?

Rectificar es de sabios. Publicábamos ayer en Mediterráneo Digital un artículo titulado: "¿Por qué las feministas son más feas que las mujeres normales?".
El escándalo organizado en Internet y las redes sociales ha sido mayúsculo, la indignación se ha multiplicado y la repercusión se nos ha ido de las manos. Medios de comunicación, políticos, activistas y miles de usuarios anónimos de toda España y América Latina han mostrado abiertamente su descontento.
Esto es impresentable. Increíble que en el siglo XXI tengamos que leer artículos así https://t.co/n9Q5xYGIqR
— Inés Arrimadas (@InesArrimadas) 25 de enero de 2017
Y hemos aprendido la lección. Somos humanos, tenemos derecho a equivocarnos y a reparar nuestras culpas. Es por ello que, en un acto de contrición profesional sin precedentes, ahora, procedemos a invertir el titular, para admitir, con humildad y postura genuflexa, que las partidarias del feminismo gozan de mayor magnetismo, sin ningún género de duda, que las chicas corrientes. Lo sentimos mucho, nos hemos equivocado, no volverá a pasar.
Las feministas son más guapas, porque no hay nada más sensual que una mujer sin depilar.
Las feministas son más guapas, porque no hay nada más felino que una mujer que odie a los hombres.
Las feministas son más guapas, porque no hay nada más progre que una mujer que fume, beba y eructe sin parar.
Las feministas son más guapas, porque no hay nada más enternecedor que una mujer tatuada, musculosa y que va al supermercado en topless.
Las feministas son más guapas, porque no hay nada más apasionante y seductor que una mujer con corbata o pantalones cagados.
Las feministas son más guapas, porque no hay nada más dulce que una mujer con media cabeza rapada, el flequillo cortado con hacha, dilataciones y rastas.

Las feministas son más guapas, porque nos han descubierto que las películas de Disney fomentan una imagen machista del heteropatriarcado opresor.
Las feministas son más guapas, porque no hay nada más conmovedor que una mujer que no se peine como símbolo de libertad.
Las feministas son más guapas, porque una mujer que se arregla, se maquilla y usa perfume lo hace sólo para gustar a los hombres.
Las feministas son más guapas, porque no hay nada más moderno, sentimental y políticamente correcto que hablar siempre en femenino.
Las feministas son más guapas, porque su modo de lucha por la igualdad es el único válido, y cualquiera que ose cuestionarlo es un machista y un fascista redomado.
Las feministas son más guapas. Y punto.
Con este artículo, esperamos haber sido capaces de rectificar nuestra publicación anterior, para dejar sobradamente claro que, en realidad, las feministas son el tanto quíntuplo más guapas, atractivas, dulces, tiernas, elegantes, sofisticadas, cultas e interesantes que las mujeres normales, que las chicas del montón.
¡Pon una feminista en tu vida, por favor!













